Una mirada desde el Pensamiento Nacional a los problemas nacionales.

"Verás que todo es mentira,verás que nada es amor,que al mundo nada le importa...¡Yira!... ¡Yira!...Aunque te quiebre la vida,aunque te muerda un dolor,no esperes nunca una ayuda,ni una mano, ni un favor" (Enrique Santos Discépolo)

domingo, 7 de junio de 2009

El Modelo actual

En tiempos eleccionarios, los candidatos se preparan para presentarle a la sociedad sus mejores ideas, sus mejores proyectos, sus mejores intenciones. ¿Es realmente así? La oposición liberal (llámese PRO, peronismo disidente o Coalición Cívica) se dedica a atacar al oficialismo en cuestiones de forma, haciendo hincapié en el autoritarismo oficial, en el manejo discrecional de la denominada “caja”, que no es otra cosa que el presupuesto estatal que evidentemente el Poder Ejecutivo tiene la obligación de manejar, en valores republicanos que se están perdiendo, en valores éticos que se están soslayando. Mientras tanto, el oficialismo, simulando ingresar en la discusión política, se dedica a destacar la continuación del modelo adoptado, sin realizar demasiados análisis de modificación de aquél implantado durante la Dictadura Militar y profundizado durante la década del 90 en ocasión del menemato.
La lectura de estas posiciones indica que, por un lado, la oposición liberal no quiere hablar de modelo porque no le interesa. Quiere mantener el mismo entramado económico-industrial que hasta ahora. Para ello, se pide más seguridad, una consecuencia lógica de la amenaza que se cierne sobre los incluidos por parte de los excluidos, principal producto de este modelo. Se pide más institucionalidad, en contraposición a las actitudes autoritarias de los miembros del Gobierno actual. Dos necesidades esenciales para tentar al “medio pelo” argentino, aquella clase media acomodada que aún sueña con su “progreso” y alcanzar los niveles de consumo que se merecen porque “se rompen el lomo”.
Pese a que existe una falta de debates acerca del modelo actual, la realidad indica que la decisión del camino a tomar es demasiado importante como para dejarla de lado. Sabemos que durante la década del 90 se profundizó un modelo económico-financiero implantado durante la Dictadura Militar a sangre y fuego y cuyas consecuencias aún estamos sufriendo. El entramado industrial logrado durante muchos años fue destruido casi completamente y el patrimonio nacional dilapidado en forma vergonzosa.
De un país que fabricaba sus propios aviones, barcos mercantes, locomotoras, vagones, herramientas y máquinas de todo tipo, electrodomésticos para consumo masivo, pasamos a ser un país basado en la exportación de materia prima, principalmente agropecuaria y minera, sin prácticamente ninguna transformación de los productos. Mientras que Raúl Scalabrini Ortiz denunciaba en la década de 1930 que la economía se encontraba en un 50% en manos extranjeras, hoy el porcentaje es de de entre un 70% y un 80% y no hay señales de que esto cambie con el Estado fuera del juego. Las empresas industriales más poderosas (las 100 primeras) han aumentado su participación en el PBI industrial desde un 32% en 2001 hasta un 43% del 2007. Los intereses de los grandes grupos están bien cuidados a pesar de la retórica en contrario del discurso oficial y de los espasmos reaccionarios de los grandes medios de comunicación y de los partidos liberales que ven “amenazados” sus intereses. Los resortes estratégicos de la economía se mantienen en estado de despojo y expoliación.
El petróleo, un bien esencial para el desarrollo de cualquier país al punto tal de declararse guerras injustas en su nombre, está en su totalidad en manos extranjeras que perciben los beneficios de la ley corta de hidrocarburos (provincialización de los recursos) y la ley de incentivo a la exploración otorgando más prebendas de las que ya gozaban. Alguien preguntará si es tan buen negocio porqué las empresas no invierten. Es muy simple. Las empresas no invierten porque no piensan ni un segundo en el interés nacional. Estas empresas extranjeras son multinacionales que explotan el petróleo allí donde les conviene. En el caso particular de Repsol, compró YPF a precio vil con lo que calculan sus tasas de ganancias sobre ese poco dinero invertido. Es evidente que a Repsol le conviene explotar al máximo lo que obtuvo barato de YPF (reservas cuantiosas, mercado monopólico, planificación estatal a 20 años, etc.) e invertir en cualquier otro lugar del mundo.
La minería es otro ejemplo de explotación sin controles con el adicional de que nos deja el ambiente contaminado y un agujero en medio de los cerros en el caso de la minería a cielo abierto. La mayoría de las empresas son extranjeras y no tienen la obligación de ingresar al país un solo dólar producto de la exportación. Se les entregan beneficios impositivos como el de no pagar impuestos por la importación de bienes de capital, algo absurdo si pensamos en la reindustrialización del país intentando fabricar esos mismos bienes de capital. El caso paradigmático es La Alumbrera que posee la explotación de cobre y oro en Catamarca a cielo abierto, transporta el mineral en un mineroducto hasta su separación en Tucumán y allí, con su propio ferrocarril, lo transporta al puerto Alumbrera en San Lorenzo en las cercanías de Rosario. Todo a pedir de La Alumbrera. ¿Esto es el desarrollo nacional? Otro caso paradigmático es el proyecto en ejecución Pascua Lama, beneficiada por el Poder Ejecutivo al vetar la ley de protección de glaciares aprobada por mayoría en las Cámaras del Congreso. Un sinsentido inexplicable que beneficia a la empresa anglo-canadiense Barrick Gold.
Los ferrocarriles siguen concesionados. Los ramales de transporte principales están en manos de los Grupos económicos interesados. Miles de kilómetros de ramales fueron cerrados durante la década del 90 y nunca más fueron reabiertos. Los pueblos y los talleres que dejaron de existir siguen esperando que aparezca el ferrocarril para que vuelvan a vivir. Los servicios urbanos e inter-urbanos prestan un servicio lamentable siendo los peores del mundo. La propuesta del “Tren para todos” recuperaría en parte los ferrocarriles logrando mucho con muy poco.
En definitiva, si de modelo se trata, no existe señales claras ni voluntad política para cambiar el modelo implantado, ni desde el oficialismo ni desde la oposición.
Martín Scalabrini Ortiz

sábado, 30 de mayo de 2009

Entrevista 24CON Conurbano y "El Argentino"

En el siguiente link se reproduce la nota y entrevista realizada por Atahualpa Puchulu para 24CON Conurbano on line por motivo del 50 aniversario del fallecimiento de Raúl Scalabrini Ortiz:

http://www.24con.com/conurbano/nota/21633-El-forjador-de-la-conciencia-nacional

Sobre la misma entrevista también se publicó en "El Argentino" el domingo 31 de mayo:



Martín Scalabrini Ortiz




martes, 19 de mayo de 2009

Acto homenaje en el cementerio de la Recoleta

Sábado 30 de mayo a las 11 hs
Raúl Scalabrini Ortiz a 50 años de su fallecimiento 1959 - 30 de mayo - 2009
Oradores:
Virginia Philippeaux
Elido Veschi
Alcira Argumedo
Pino Solanas
Organiza: Revista Industrializar Argentina

jueves, 30 de abril de 2009

Raúl Scalabrini Ortiz: Homenaje a un patriota

El 30 de mayo se cumple el 50 aniversario del fallecimiento de Raúl Scalabrini Ortiz y es por ello que el año pasado se decidió, mediante un Decreto Oficial, homenajearlo declarando este año como el “Año Homenaje a Raúl Scalabrini Ortiz”. Popularmente conocido por el nombre de la calle que antes se denominaba “Canning”, dando su nombre también a la estación ubicada sobre la misma avenida y también a una estación en la cercanía de Parque Norte, como asímismo al puente que cruza por encima de la estación, y a innumerables calles en distintas ciudades de nuestro país, e incluso a un Parque en la Ciudad de Rosario, Raúl Scalabrini Ortiz forma parte de la historia de la intelectualidad argentina como un luchador consecuente, honesto, sacrificado y tenaz.
Para poder entender el significado que Scalabrini Ortiz tuvo en nuestra historia es necesario ubicarlo dentro del pensamiento nacional. Es decir, el desarrollo de las ideas para resolver los problemas nacionales desde un punto de vista autóctono exclusivamente, sin contaminaciones ideológicas foráneas de ningún tipo. Se lo llamó el “descubridor de la realidad nacional” porque en sus investigaciones basadas en datos concretos, obtenidos en los más recónditos lugares imaginables, entre ellos, bibliotecas, archivos oficiales, archivos y balances de las empresas, hasta en los basurales en donde él creía que podía encontrar información útil. Otras veces fue ayudado por el mismo pueblo que él estaba defendiendo con sus ideas cuando un “nadie”, al decir de Galeano, le alcanzaba aquel documento olvidado, desechado, descuidado, que le servía para retomar su tarea de descorrimiento de la sábana que cubría los verdaderos resortes de nuestra Nación. Así fue que en la década de 1930, participando activamente de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), luego de haberse “suicidado” socialmente, culturalmente, al renunciar a los privilegios de pertenecer a la intelectualidad acomodada y reconocida por las clases dominantes y sus medios y haberse transformado en uno de los “malditos” de la historia, silenciado y apartado junto con sus compañeros de lucha, por las verdades que esgrimía, comienza a desentrañar la realidad nacional con una interminable recolección de datos, números, estadísticas, que analiza minuciosamente en sus cuadrículas, especie de enorme cuadriculado repletos de números organizados en forma sistemática, dando a luz a los legendarios cuadernillos de FORJA donde plasmaría la síntesis de toda esta información recolectada. De allí nacerían sus libros más importantes: “Política Británica en el Río de la Plata” e “Historia de los Ferrocarriles Argentinos”, en donde demuestra y exhibe los instrumentos de dominación utilizados por el imperialismo británico para someter, asociado y en complicidad con la oligarquía local, a la economía argentina a una situación parecida a la de una colonia, produciendo materias primas y recibiendo bienes manufacturados cumpliendo con el papel de primitivismo agrario que la División Internacional de Trabajo definió para nuestro país. Esas herramientas tenían nombre y apellido: la deuda y los ferrocarriles. De la deuda se han escrito numerosos ensayos acerca de su funcionamiento como facilitador de fuga de divisas y, por lo tanto, de instrumento para poder girar ganancias al exterior. Respecto de los ferrocarriles, sus investigaciones demostraron que los ingleses construyeron “una red metálica que aprisionaba a la Nación” ahogando todo intento de desarrollo regional y facilitando el transporte de las materias primas que se dirigían a Gran Bretaña a través de los puertos principales.
Su tarea ciclópea le demostró la política de ocultamiento y falseamiento de la realidad llegando a encontrar hojas arrancadas en aquellos lugares donde tenían que figurar los datos reveladores de la sumisión y la entrega. El ocultamiento de nuestra realidad paso a ser, a los ojos de Scalabrini, algo natural: “Todo lo que nos rodea es falso o irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias económicas con que nos imbuyeron. Falsa las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran”.
Scalabrini fue, de esta manera, un generador de conciencia nacional. Es por ello que es reivindicado por la llamada izquierda y también por algunos sectores de derecha. Raúl Scalabrini debe ser entendido desde un punto de vista nacional. Si se utiliza otra metodología podrán encontrarse supuestas contradicciones y posiciones que no se entiendan.
Su pensamiento está también imbuido de la praxis histórica. Durante la segunda presidencia del Gral. Perón decide mantenerse en silencio frente a lo que él consideraba excesos de obsecuencia y personalismo y por ello escribe: “La cuestión no es elegir entre Perón y el Arcángel San Miguel, sino que la cuestión es Perón o Federico Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento vivo del país”. Sin embargo, también supo abrirse cuando veía que el camino elegido no era el de la liberación nacional sino el de la sumisión, como por ejemplo durante la presidencia de Arturo Frondizi cuando le llegan a sus manos los contratos petroleros firmados con las empresas multinacionales, de manos de un obrero patriota que le alcanzó los originales dado que los que le habían alcanzado eran apócrifos, que aún continúan depredando nuestro país. La ironía de la Historia nos muestra a la misma empresa, Pan American Energy, siendo beneficiada en 2007 con la continuación de la entrega hasta el 2027, con extensión a 20 años más, en la misma área: Cerro Dragón.
La entrega continúa. El petróleo y el gas siguen en manos extranjeras beneficiadas con políticas que continúan el saqueo de nuestros recursos naturales. Muestra de ello son la ley de Corta de Hidrocarburos y la ley de Incentivo a la Exploración, que beneficia a las mismas empresas que expoliaron y despojaron nuestro subsuelo durante la infame década del 90, sin ningún tipo de control y con la anuencia de los mismos que andan dando vueltas por ahí, reciclándose, algunos, en discursos progresistas y nacionales. ¿Qué diría Scalabrini frente a esto? ¿Acallaría su voz ahogándose en la tristeza más profunda por ver a nuestro país entregado hasta la médula en cada uno de los resortes estratégicos vitales de nuestra economía? ¿Nada diría frente al modelo agromineroexportador vigente que está depredando y saqueando nuestros recursos naturales? ¿O denunciaría vehementemente la situación actual con la misma tenacidad, pasión y amor a la patria con la que denunciaba a los ingleses y a los cipayos locales décadas atrás? La respuesta está en sus escritos indelebles, en sus memorias e inéditos, en su biblioteca que ahora está en APDFA junto con la fuente de todos sus trabajos, en su amor a la patria, en su inclaudicable lucha por nuestro pueblo.
Mercedes Comaleras, quien fuera su esposa durante toda su vida, al tener que dejar la casa donde vivió con don Raúl, J.B. Alberdi 1164 en Olivos, con sus heredados sutiles aires aristocráticos, escribe con aerosol rojo en una de las paredes de lo que era su biblioteca, dejando un mensaje a quienes la desalojaban, una síntesis de la vida de su compañero: “AQUI SE DEFENDIÓ A LA PATRIA”.

Martín Scalabrini Ortiz

martes, 31 de marzo de 2009

El Proyecto de creación de la Junta Nacional de Desarrollo Granario: Un paso al frente.

A principios del mes pasado, con el advenimiento del incremento de la conflictividad del campo con el Gobierno Nacional, incentivado principalmente por las cámaras patronales agropecuarias, apareció en los medios masivos de comunicación la noticia del supuesto estudio de la nacionalización del Comercio Exterior. Los resortes del sistema dominante actuaron de forma inmediata y el bombardeo mediático en contra de la propuesta fue escandaloso. El nivel de debate de la propuesta fue paupérrimo, centrando toda argumentación en la necesidad de hacer “caja” por parte del Estado, dadas las dificultades que podría estar atravesando durante este complicado año de crisis internacional y, además, electoral. La superficialidad del tema tratado por los medios masivos da una pauta de la pobreza de argumentos a la hora de discutir el rol del Estado en la economía nacional. Prácticamente todo se reduce a la recaudación que engrosaría la “caja”, como así se la denomina actualmente, con toda la carga semántica negativa que la oposición de derecha y los medios se encargaron de imprimirle. Sin embargo, vale la pena profundizar un poco más acerca de uno de los temas más importantes de la actualidad, a la luz de la crisis internacional: la intervención del Estado en la economía y su rol como control de la ambición sin límites del capital privado y, sobre todo, extranjero en nuestro país.
El proyecto tenía como base el que redactó el diputado Eduardo Macaluse del SI (Solidaridad e Igualdad) que propone la creación de una Junta Nacional de Desarrollo Granario, cuyos principales objetivos eran promover el desarrollo económico, social, ambiental y sustentable de la producción granaria, regular la compraventa de granos, asegurar la transparencia y equidad en las transacciones comerciales, evitar que se ejerzan monopolios u oligopolios, y controlar que no se produzca ningún abuso de posición dominante, proteger a los pequeños y medianos productores y las economías regionales, entre otros. Como se puede apreciar está lejos de ser una “nacionalización” del comercio exterior, ya que ésta implica la transacción de la totalidad del comercio exterior por parte del Estado. En el proyecto, la creación de la Junta es similar a meter una cuña entre los grandes exportadores de granos que actúan en el país entre los que se cuentan tres gigantes mundiales que concentran del 45 al 50 por ciento de los despachos al exterior de la cosecha argentina: Cargill, Bunge y Dreyfus. Salvando las diferencias que existen entre ambos mercados de compra-venta (uno es externo y otro interno) es similar a lo que logró el Gral. Enrique Mosconi con la construcción de la Refinería La Plata cuando en 1929 logró romper el monopolio del comercio interno de combustibles en la argentina, bajando el precio interno de manera considerable. Por lo tanto, uno de los grandes perjudicados con el proyecto son justamente las grandes compañías extranjeras exportadoras de granos. De esta manera, el Estado, a través de esta apropiación de la renta extraordinaria agropecuaria, generada principalmente por las ventajas naturales que posee nuestro país, con lo cual debería ser compartida por todos los argentinos, puede generar políticas de apoyo a los pequeños y medianos productores pagando un precio razonable por encima del que obtienen actualmente. Esto se daría porque se estaría eliminando la rentabilidad exorbitante que se llevan las exportadoras que forman el oligopolio que por esta característica tienen la facultad de imponer el precio en el mercado interno. La cuestión entonces es: ¿quién es el actor que define el precio interno y adónde va esa renta extraordinaria? La Sociedad Rural y los sectores dominantes de la derecha vernácula opinan que no hay mejor administrador que el capital privado, sin importar que sea extranjero o no, dado que de esta manera se estaría protegiendo la libertad de mercado y por ende la libertad de obtener abultadas ganancias para los sectores más concentrados, atando a los pequeños y medianos productores a las decisiones de aquellos. En este caso el precio lo define un oligopolio privado extranjero y la renta queda en sus manos con algún reparto entre sus socios locales más poderosos como la Sociedad Rural. La otra alternativa es que el Estado sea el que defina el precio en el mercado interno y, dada las características inherentes del Estado, los utilice para redistribuirlo pagando más y con los recursos obtenidos incentivar la producción granaria industrial con créditos blandos o con ayuda directa, promover el acceso a la alimentación para todos los argentinos y proteger a las economías regionales.
Algunos lo resumen en un problema de confianza. Confiar en el Estado o en el Capital Privado. Para dilucidar la cuestión no hay que ir demasiado atrás en el tiempo. Más exactamente la década del 90, período ícono de la confianza en el Capital Privado. Los resultados fueron desastrosos. Solo hace falta recordar la crisis del 2001 y el comportamiento de los bancos privados durante ese momento y obtendremos la respuesta (ver La Argentina Robada, Mario Cafiero y Javier Llorens, Editorial Macchi, 2002).
Asimismo, pueden asegurarse algunas afirmaciones. El Estado es esencialmente democrático, el capital privado no. La pregunta no es entonces como funcionaría más eficientemente el sistema, sino si se democratiza el instrumento en cuestión. Algunos pueden decir que el mercado es una forma de democratización. Esto podría ser así en el caso de un mercado competitivo con igualdad de oportunidades. Sin embargo, no es éste el caso, ni el de muchos otros, sobre todo en nuestro país. Son monopolios u oligopolios. También se dice que el Estado no es un buen representante de los intereses de la ciudadanía, que no tenemos un estado democrático. Esto es falso. Nuestro Estado no será la panacea de la democracia, pero tampoco es una dictadura. Esto no quita que podamos trabajar para hacer un Estado cada vez más democrático por medio de la participación popular y movilizaciones, dejando de ver el noticiero por la televisión y de vivir en “estado de interpretado”.

Martín Scalabrini Ortiz

viernes, 27 de marzo de 2009

Aclaración sobre Raúl Scalabrini Ortiz y el nazismo

Existe la creencia de que Raúl Scalabrini Ortiz tuvo algún tipo de conexión con el nazismo durante la década del 30. Esta idea está tan arraigada en algunos sectores, sobre todo los conservadores y anti-nacionales, que pueden llegar a confundir y a inducir a equivocaciones a admirables y respetables intelectuales de la vida nacional, como es el caso de Osvaldo Bayer. Como es ampliamente conocido, Bayer es uno de esos intelectuales que el país necesita para salir del estado de postración y sometimiento al que estamos acostumbrados a vivir. Sus trabajos de investigación por la verdad y la justicia son extraordinarios, y su aporte al mantenimiento vivo de la Memoria, con su apoyo inclaudicable en todo momento a las Madres de Plaza de Mayo son dignos del más merecido reconocimiento en su búsqueda por la liberación de las clases y las sociedades oprimidas. Sin embargo, llevo en mi corazón la obligación moral de corregir un error histórico que comete Bayer en uno de los programas especiales que dirige el periodista Horacio Embón en la Radio de las Madres AM 530 emitido el miércoles 25 de marzo.
El programa se centraba en la figura de otro intelectual comprometido en la lucha por la liberación de nuestro pueblo: Rodolfo Walsh. Una de las preguntas estaba referida la formación política de Walsh, en el sentido de si estaba más cerca del marxismo o del peronismo. En la respuesta, Osvaldo, haciendo un paralelismo con otros intelectuales cercanos al peronismo, explica que estas personajes a veces estaban imbuidos de contradicciones y da el ejemplo de Raúl Scalabrini Ortiz diciendo que en la década del 30 viaja a Alemania invitado por Hitler, que publica en el diario alemán “Frankfurter Zeitung” y que su cercanía al nazismo se explica por la aversión que él tiene por el Imperio Británico y que aplica la lógica de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.
Raúl Scalabrini Ortiz de ninguna manera es invitado por Hitler a Alemania. Raúl Scalabrini es apresado en Buenos Aires en enero de 1934 por haber apoyado la insurrección armada al mando del Gral. Roberto Bosch con epicentro en Paso de los Libres el 28 de diciembre de 1933, donde se jugaban la patriada sus amigos Arturo Jauretche y Luis Dellepiane en contra del régimen conservador y entreguista de Agustín P. Justo. Ante un recurso de habeas corpus interpuesto el 18 de enero de 1934, le conceden la opción: el exilio o la cárcel de Usuahia. Luego de vacilar, decide el exilio sin antes cumplir con lo que le había prometido a Mercedes Comaleras: el casamiento. Así lo hace el 23 de enero figurando en su libreta el domicilio en el Departamento de Policía: Belgrano 1551. En un artículo de la revista Qué del 19/11/57 recuerda: “En enero de 1934 tuve el honor de ser desterrado por el gobierno del general Justo. Yo había sido el redactor de planes, volantes y proclamas del movimiento que estalló el 28 de diciembre [...]”
Llega a Roma en barco en febrero de 1934, manteniendo un contacto asiduo con Attilio Dabini, escritor y traductor muy allegado a la Argentina. Scalabrini ya había iniciado sus investigaciones de la penetración británica en nuestro país y piensa entonces en la importancia que adquiriría la denuncia del vasallaje desde un diario europeo e intenta por varios medios publicarlos en algún medio italiano, sin éxito. Mussolini anda en buenas relaciones con Gran Bretaña en esos momentos y no consigue su objetivo. Un día se cansa y se marcha a Alemania, a la búsqueda de Carlos Guillermo Korner, su traductor al alemán, escritor y periodista.
A fines de mayo de 1933, a través de Korner, los artículos de Rául llegan al diario “Frankfurter Zeitung”. Son cinco artículos en los cuales resume las conclusiones de sus estudios realizados entre 1932 y 1933. Denuncia allí la opresión ejercida sobre nuestro país por el imperialismo británico. El director del periódico pide autorización al ministerio de Relaciones Exteriores para publicarlos y dado que Alemania e Inglaterra en esos momentos estaban negociando un tratado naval se autoriza a publicarlos para recordar ciertas cosas a los británicos en medio de la negociación. Así salen en primera plana los cinco artículos.
Scalabrini Ortiz entiende que debe dar a conocer el sometimiento de nuestro país por cualquier medio. Le dice a Korner que “no le interesa lo que haga el señor Hitler en Alemania, sino solo si lo que hace favorece o no a la Argentina, al Perú, a Venezuela, etc”. La experiencia le ha enseñado que los acontecimientos mundiales deben observarse con una óptica nacional. Entiende que “oponerse al nacionalismo de los países oprimidos es favorecer el nacionalismo de los países opresores”.
Esos artículos formarán la base de lo que posteriormente será “Política Británica en el Río de la Plata”.Su acercamiento al nazismo no es tal. Más tarde, propugnará desde un punto de vista nacional, la neutralidad en la Segunda Guerra Mundial ante la lucha interimperialista que se lleva a cabo en Europa para que el capitalismo se reparta el mundo. Desde aquí, mi único objetivo es contribuir humildemente a la memoria de nuestros luchadores, entre ellos Raúl Scalabrini Ortiz, y realizar las aclaraciones que estén a mi alcance hacer para evitar las confusiones como las del admirable Osvaldo Bayer.

Nota: Los pasajes están extraídos de la biografía "Vida de Scalabrini Ortiz" de Norberto Galasso.

Martín Scalabrini Ortiz

miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Malditos en nuestra historia?

El día 4 de marzo, el diario "Crítica Digital" publicó una nota respecto de un error ortográfico cometido por la página web oficial de la presidencia de la Nación con el apellido de mi abuelo y don Arturo Jauretche, en la transcripción de un discurso de Cristina Kirchner en la Biblioteca Nacional el viernes 27 de febrero . Se hacía referencia también a un supuesto equívoco que cometió Cristina Fernández al decir que los dos autores "no aparecían en los medios de la época", opinando que "Lo interesante de la cita presidencial es su inexactitud: ninguno de los intelectuales citados fueron ignorados por los medios de su época y, cuando con dos de ellos sucedió algo que podría calificarse así, fue durante el segundo gobierno peronista”. http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=19720&pagina=1

Decidí escribir un comentario a la noticia publicada en la web. Ese mismo día un editor del diario intentó contactarme mediante un e-mail para publicar el comentario completo como una columna de opinión, al mismo tiempo que eliminaba los comentarios. Dado que no tengo la posibilidad de consultar el correo todos los días y a tiempo corrido, interpreté que el diario no tenía intención de publicar el comentario.
De cualquier manera, el mismo día aparecieron los comentarios respectivos (eran tres dado que no entraba todo en uno). Es por ello que decidí modificar esta entrada relatando los hechos ocurridos.

El comentario a la noticia es el siguiente:
"Lamento contrariar al director del diario, aunque no es la primera vez que se equivoca con Scalabrini Ortiz. Soy nieto del escritor, a quien raramente aquí mencionan como político y poeta. Más allá de las simpatías o antipatías que se pueda tener con el presente Gobierno, parece casi jocoso que Scalabrini Ortiz tenga que aparecer en un medio de comunicación porque escribieron mal su apellido. Por otra parte, es correcta la apreciación de que tanto Scalabrini Ortiz como Homero Manzi, como todos los militantes de FORJA, fueron los malditos de nuestra historia porque fueron silenciados por la prensa masiva. Y aquí hay que ser más precisos. Principalmente, bajo los regímenes conservadores de la década del 30, desde el año 33 cuando la revolución de Paso de los libres hasta la aparición del peronismo en el 45. Durante esa época los únicos medios de expresión con que contaron fueron los folletos propios, la oblea callejera, los discursos en las esquinas y las iniciativas propias, como la revista "Señales" o el periódico "Reconquista" que no duraron mucho justamente por falta de financiamiento. Éstos últimos, desde luego que no pueden contarse como reconocimientos de la prensa masiva, porque, primero, no eran masivos, y segundo, eran propios. El mismo Raúl Scalabrini decía en 1935, cuando decide comprometerse en la lucha política y eliminar todo lo que constituye para los hombres normales una manifestación de vida: “la lucha de posiciones, la conquista del éxito y su mantenimiento, la pequeña vanidad, la pequeña codicia, el pequeño engreimiento”. Teniendo el talento para destacarse en el ámbito de la cultura decide renunciar a todo eso para dedicarse al compromiso político. Respecto de la segunda presidencia de Perón, es cierto que Scalabrini no tiene apariciones públicas ni tampoco medio de expresión, pero es una decisión propia porque ve que el gobierno comete errores y que los obsecuentes van ganando posiciones. Por eso decide retirarse a la vida privada. Él decía que la elección no era entre Perón y el Arcángel San Miguel, sino Perón y Federico Pinedo, en cuanto él "simboliza un régimen político de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento vivo del país".

Martín Scalabrini Ortiz.