Una mirada desde el Pensamiento Nacional a los problemas nacionales.

"Verás que todo es mentira,verás que nada es amor,que al mundo nada le importa...¡Yira!... ¡Yira!...Aunque te quiebre la vida,aunque te muerda un dolor,no esperes nunca una ayuda,ni una mano, ni un favor" (Enrique Santos Discépolo)

viernes, 7 de febrero de 2014

La Balanza de Pagos en Argentina

La Balanza de Pagos de un país es el resumen estadístico de las transacciones económicas entre los residentes de un país y el resto del mundo. Leer la Balanza de Pagos es una manera de observar el flujo de riqueza y de trabajo que ingresa y egresa del país. Es una forma de conocer hacia dónde va la riqueza y cómo se sostiene ese flujo.
Es lo que los Ingenieros Químicos llamamos un balance de masa. Supongamos una caja negra. Por un lado están los ingresos (lo que entra) y por otro lado los egresos (lo que sale). Si los ingresos son mayores a los egresos existe acumulación de riqueza. Si los egresos son mayores a los ingresos existe lo contrario. Esto se refleja en las Reservas del Banco Central que actúa de pulmón para equilibrar las cuentas. Provee cuando falta y acumula cuando sobra.

En estos días se habla mucho sobre la caída de las reservas del Banco Central. Sin embargo, poco se ha dicho sobre la radiografía de los ingresos y egresos.
La Balanza de Pagos provee algo de información. Se divide en la Cuenta Corriente y la Cuenta Capital y Financiera. La Cuenta Corriente incluye las transacciones correspondientes a bienes, servicios y renta. Refleja el concepto de ahorro externo, es decir el endeudamiento neto de una economía respecto al resto del mundo. Si en esas transacciones el resultado es negativo, se deberá financiar de alguna manera y, por lo tanto, endeudarse con algún instrumento (no implica deuda externa solamente). La cuenta Financiera registra la variación de los activos y pasivos financieros con el exterior (incluye Deuda Externa, Inversión Extranjera Directa, Instrumentos Financieros, etc.) y tiene que ver con la forma en que se financia nuestra economía.

En nuestro país, hasta el tercer trimestre del año pasado, los resultados fueron los siguientes:
Cuenta Corriente: - U$S 2.871 millones (déficit)
Cuenta Financiera: - U$S 3.077 millones (déficit)
Errores y Omisiones: - U$S 1.966 millones (déficit)

Estos números negativos dieron como resultado una caída en las reservas del Banco Central de U$S 7.879 millones. Es decir que el déficit en las transacciones con el resto del mundo no fue cubierto financieramente sino con reservas. Además, hay un número abultado de errores y omisiones, que se conoce como capital no determinado y es un ajuste por la discrepancia estadística de todas las demás cuentas. Todos los países lo tienen.

Si se observa adentro de cada cuenta podemos intentar establecer por dónde se está yendo la riqueza. El intercambio comercial de bienes está representado por la Balanza Comercial menos los gastos de Costo, Seguro y Flete. Es decir, está basado en el precio en el puerto de origen sin tener en cuenta los gastos para traer el producto o llevarlo. El superávit en este rubro es de U$S 9.534 millones. Sin embargo, la cuenta Servicios (Transportes, Viajes, Regalías, Servicios de Informática y Servicios empresariales, profesionales y técnicos, principalmente) tuvo un resultado negativo de U$S 3.874 millones que sumados al déficit de la cuenta Rentas de la Inversión (Utilidades y Dividendos e Intereses) de U$S 8.318 millones dieron como resultado el déficit en Cuenta Corriente arriba mencionado.
La Cuenta Corriente es uno de los problemas. Se ha convertido en negativa a partir del año 2011. Durante el período 2003-2009 el promedio de superávit fue de U$S 7.070 millones.
Una vez observada la foto, conviene observar la película. Es decir, la manera en que fueron variando las diferentes cuentas en los últimos años. La balanza comercial disminuyó en el último año un 23% debido al aumento del déficit energético (consecuencia de las políticas extractivas de los noventa), a otros sectores deficitarios y a una disminución en el precio de nuestras exportaciones y aumento en el precio de las importaciones.

Respecto a la cuenta Servicios hubo un fuerte aumento del déficit respecto del año 2012 del 43,7%, principalmente debido a las cuentas regalías (derechos de propiedad, patentes, autor, etc.) y viajes (diferencia entre lo que los turistas gastan en nuestro país y lo que los argentinos gastan afuera). La cuenta de Servicios viene aumentando en forma sostenida a partir del año 2011 producto de mayores déficit en la cuenta Viajes y Pasajes (mayor cantidad de personas que viajaron al exterior). El déficit en 2010 había sido de U$S 1.160 millones, mientras que para 2013 se proyecta un déficit de U$S 5.165 millones.
La cuenta Rentas de la Inversión es otra que viene en aumento, aunque esta última ya había aumentado fuerte en 2010 producto de un aumento de la remisión de utilidades y dividendos de las empresas extranjeras. El peso de esta cuenta es sustancial producto de una economía extranjerizada con empresas con baja propensión a la reinversión y con altas tasas de ganancias en mercados concentrados. El promedio de la remisión entre 2010 y 2012 fue de U$S 8.674 millones. Mientras que los intereses aumentaron levemente pero sin alcanzar el peso que tenían antes de la reestructuración de la deuda externa en 2005.

La cuenta financiera ha variado en el tiempo de acuerdo a las posibilidades de financiamiento, tanto del sector público como privado y el flujo de la inversión extranjera directa. En el 2013 en particular los déficit más grandes provinieron de la mano de pago de deuda a organismos internacionales con reservas del Banco Central (http://www.latercera.com/noticia/negocios/2013/04/655-517034-9-argentina-dispone-cancelacion-de-deuda-por-us2335-millones-con-reservas-del.shtml) por U$S 2.910 millones en el 2do Trim 2013, de un déficit por U$S 1.954 millones en el 3er Trim 2013 del Sector Privado No Financiero (Empresas y Particulares) producto de formación de activos (compra activos en dólares) y disminución de toma de deuda externa por el sector privado (menor financiamiento en dólares).
El otro rubro importante de déficit en 2013 fue el de Errores y Omisiones para el 1er Trim con U$S 1.634 millones, que puede ser cualquier cosa.

En resumen, muchos dólares que se van y pocos que llegan. Esta situación es estructural y coyuntural sumados. A esto último lo alimentan los sectores exportadores sin liquidar sus ventas para forzar una devaluación pronunciada que favorezca sus intereses. La falta de modificaciones estructurales para que la Cuenta Corriente sea más positiva es una de las materias pendientes. Sin embargo, es necesario resaltar que nuestro país se encuentra bajo la presión de aquellos que intentan aplicar políticas de ajuste y sometimiento para que esas reformas nunca se realicen. El resultado será mayor superávit comercial por mayor exportaciones con ese sector fortalecido y menores importaciones por la disminución de poder de compra para bienes de consumo (nivel de vida de la población) y disminución de compras de insumos industriales. Esto impactará en el sector industrial con pérdida de empleo. El ajuste fiscal también impactará en el nivel de vida, sobre todo en los de más bajos recursos al disminuir el poder del Estado para redistribuir. Luego, vendrán los capitales prestados con su correlativo aumento de Deuda Externa para poder mantener el flujo de divisas (riqueza) que las empresas extranjeras ávidamente se llevarán al exterior. En resumen, unos pocos se beneficiarán, la mayoría se empobrecerá y nuestro país seguirá siendo desangrado por el ejército de ocupación de empresas multinacionales.

En una próxima entrega analizaremos la Balanza de Pagos de otros países de América Latina.

Martín Scalabrini Ortiz

Fuentes: INDEC. Balanza de Pagos. Información de Prensa (http://www.indec.gov.ar/principal.asp?id_tema=1064)
INDEC. Balanza de Pagos. Serie Histórica (http://www.indec.gov.ar/principal.asp?id_tema=8876)



sábado, 25 de enero de 2014

Los resultados de la devaluación

El 8 de enero de este año nos preguntábamos de qué manera se iba a llevar adelante el plan de desarrollo de exportaciones 2015 con un mercado concentrado y dominado por empresas extranjeras, teniendo en cuenta el poder de veto que este conjunto de actores pueden tener sobre las políticas públicas por su fuerte poder de fuego al ser generadores de divisas. Los eventos de los últimos días en materia económica, devaluatoria podríamos decir, parecen dar la respuesta.

En el Nro. 97 de la Revista Qué de Agosto de 1956, Raúl Scalabrini Ortiz escribía: "Un sólo medio de exportar más: comer menos", con la simple y precisa aplicación de la fórmula para entender aspectos de economía, "sólo se necesita saber sumar y restar".
El problema en aquel momento era la industrialización y el aumento del consumo interno. El gobierno golpista del 55 quería aumentar la presencia de nuestro país en los "mercados internacionales" (principalmente Inglaterra) cumpliendo con el papel asignado de país periférico y semicolonial como proveedor de materias primas. En ese artículo se explica que para aumentar las exportaciones es necesario disminuir el nivel de vida de nuestro pueblo.
Los efectos de una devaluación son conocidos, tal como también explica don Raúl en "Hacia otra brutal desvalorización del peso?", Revista Qué Nro. 150, Octubre de 1957. Casi inevitablemente, se reducirá el nivel de vida de los argentinos, a menos que existan fuerzas populares capaces de pelear en la puja distributiva que se va a llevar adelante los próximos meses (ya se está hablando de "adelanto de paritarias", de "tener cuidado con las expectativas que se generan", H.Recalde dixit, de "recomposición de precios", etc.).

Analicemos lo que expresan los analistas de uno y otro medio. Raúl Dellatorre en Página/12 (25/01/14) sugiere que "la devaluación fue el resultado de una prolongada y sangrienta pulseada con poderosas corporaciones económicas y financieras (...). Pulseada en la que el Gobierno debió finalmente ceder". La misma afirmación utilicé el jueves pasado aquí tratando de dar una identificación un poco más sustancial de los sectores involucrados.
Por otra parte, en La Nación se habla de "poner techo al déficit fiscal y la emisión monetaria" (Jorge Oviedo, 25/01/14), que no es otra cosa que bajar el nivel de vida de los argentinos, y que se debería haber hecho antes de estas medidas. Pablo Tigani, por su parte, añora el endeudamiento, mientras que Luis Eduardo Curia acepta la flexibilización del "cepo" pero cuestiona la falta de un plan integral que contenga "política fiscal, monetaria y de ingresos" (para los lectores de La Nación es claramente reducir el gasto público, reducir la emisión monetaria y reducir los ingresos de las mayorías).

Las modificaciones estructurales no se realizaron. Pese al proceso de reindustrialización acotada de la última década, el perfil productivo nacional no se modificó en lo sustancial. La extranjerización de la economía no se revirtió, sino que incluso se profundizó levemente. El 70% de las ventas de la cúpula industrial (100 empresas industriales más grandes) provienen de empresas extranjeras. Mientras que el 68,1% de las exportaciones totales de la cúpula industrial fueron explicadas por las corporaciones transnacionales. Economía extranjerizada con perfil fuertemente exportador con una inserción en los mercados internacionales de productos primarios e industriales con baja elaboración es una clara característica de país semicolonial, de acuerdo a los conceptos que muchos de nosotros conocemos.

Este sector junto con el agropecuario por medio del comercio exterior de granos en manos de un puñado de empresas transnacionales le han dado el brazo a torcer al Gobierno, tal como señaló el mismo Capitanich diciendo que "la devaluación no fue inducida por el Estado". La macroeconomía está siendo definida en otros ámbitos diferentes que la soberanía popular.

En los próximos meses se llevará a cabo la puja redistributiva de este pequeño shock devaluatorio. El sector trabajador deberá hacer frente a los intentos de las grandes corporaciones de materializar (ya lo están haciendo en la medida que no haya aumentos de salarios) esta medida apoyada y aceptada por los grupos empresarios (UIA, Cámara de la Construcción, Cámara de Empresarios Mineros, Federación Agraria, Cámara del Calzado, ADIMRA (aunque en esta cámara creo que hay un mensaje entrelíneas al decir que "la definición del tipo de cambio corresponde a la esfera del gobierno nacional (...) y no de algunos pocos que ven en ello una oportunidad de especulación y ganancia financiera", cuando en realidad el mismo gobierno asume que no fue así), CGE, etc., Página/12, 25/01/13). Es una situación complicada porque se llega a este momento con el movimiento obrero organizado dividido y con un resultado de elecciones (en mi opinión hubo una derechización), que no favorece el contexto político para enfrentar la pelea.

Mientras tanto la lucha por la liberación nacional, la independencia económica y la justicia social, por lo tanto las reformas estructurales, seguirán esperando.


Martín Scalabrini Ortiz

martes, 21 de enero de 2014

Acuerdo Chevron-YPF: ¿Un camino hacia la soberanía energética?


Con la publicación del Decreto 929/13 y el Acuerdo entre la empresa con control estatal YPF y la norteamericana Chevron, volvió a tomar estado público la cuestión de la producción de gas y petróleo en nuestro país y la relación entre el capital extranjero y un camino soberano de obtención de energía. En este artículo se analizan las ventajas y desventajas de un convenio de este tipo.

El descubrimiento oficial del petróleo en nuestro país ocurrió hace más de 100 años en la ciudad de Comodoro Rivadavia, un 13 de diciembre de 1907. A partir de ese momento, se desarrollaron diversas políticas desde el Estado para asegurar la provisión de energía a precios razonables, un insumo esencial para el desarrollo industrial de un país. La importancia de contar con energía barata y propia, sin depender del extranjero, es fundamental. El Gral. Enrique Mosconi lo entendió de esa manera y aplicó políticas emancipatorias para el desarrollo y crecimiento de lo que sería nuestra empresa más importante: YPF. Luego de una experiencia personal en la compra de nafta para aviación y en la conducción de la empresa petrolera afirmaba: “Capitales que pretendan condiciones especiales, exigiendo un tratamiento de excepción que algunas veces no ha de poder acordarse a los capitales del país, no favorecen a la Nación. Capitales (...), que pretendan no ser regidos por las leyes en que se basa nuestra soberanía, deben ser rechazados, porque esos capitales llevan en sí gérmenes de futuras dificultades y perturbaciones internas y externas”.
YPF supo ser una empresa insignia. Sirvió de ejemplo para la creación de otras empresas estatales en América Latina, se convirtió en herramienta integradora en todo el territorio nacional sirviendo no sólo a la producción de gas y petróleo sino también al desarrollo de pueblos y ciudades. Sus estándares, procedimientos y normas técnicas llegaban a cumplir con los niveles internacionales.
Más allá de sus vaivenes coyunturales, la declinación comienza durante la Dictadura Militar. En el marco del reemplazo del Modelo económico de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) por otro de valorización de la renta financiera, con la necesaria represión y persecución política con el resultado de 30.000 detenidos-desaparecidos más presos y exiliados, se fueron implementando medidas de achicamiento y coto a la presencia estatal en el mercado de hidrocarburos. Fue así que de un endeudamiento de U$S 372 millones en el inicio de este período se llegó a U$S 6.000 millones con el objetivo de mantener la tristemente célebre “tablita” de Martínez de Hoz que indicaba un valor de dólar a futuro determinado para que los inversores extranjeros pudieran obtener ganancias extraordinarias en la bicicleta financiera.
De esta manera, comenzaron a ganar espacio otras empresas privadas a las cuales se les entregaron 30 áreas de producción con petróleo ya descubierto por YPF. Éste tenía la obligación de comprarles el crudo a un valor cuatro veces mayor al costo. Entre las empresas beneficiarias estaban Pérez Companc, Bridas y Astra, que aumentaron ostensiblemente sus áreas de explotación. En definitiva, se acrecentaron las ganancias del capital privado en detrimento de la petrolera estatal.
Durante la década del noventa se profundizó el modelo implantado durante la Dictadura con la privatización de las empresas del Estado y la desregulación de distintos sectores de la economía. Se publicaron los decretos 1055/89, 1212/89 y 1589/89 que establecían la eliminación de la intervención estatal al eliminar la mesa de crudos (cuota de procesamiento en las refinerías) y la libertad de precios. Se inicia el proceso de concesión de áreas de interés secundario y la reconversión de contratos en concesiones de explotación con libre disponibilidad del crudo extraído. Se otorga la libertad de disponer el crudo y el 70% de las divisas obtenidas de la comercialización local o internacional del petróleo. Se suprime la restricción para importar o exportar petróleo crudo y sus derivados. En definitiva, se modificaba el concepto estratégico de la producción de hidrocarburos por uno basado en la concepción de “comoditty” con con consecuencias que fueron analizadas en este mismo espacio 1,2,3,4,5,6,7.
A partir de la convertibilidad, parecía que el Estado iba a volver a tener un papel importante en este sector estratégico. Mediante el Decreto 310/02 se establecieron derechos de exportación a los hidrocarburos como una manera de mantener el precio interno por debajo del precio internacional y compensar, de alguna forma, los efectos de la devaluación. Más tarde, se modificó la metodología pasando de una alícuota fija a una móvil de manera tal de congelar en dólares el precio del crudo en el mercado interno mediante las resoluciones 337/04, 532/04 y 394/07. A partir de ese momento, el precio del barril de crudo osciló entre U$S 42 y U$S 45. De esta manera, el Estado se apropiaba de una parte de la renta petrolera.
La creación de ENARSA despertó expectativas en su momento, inicialmente pensada como una nueva Empresa Estatal de Energía. Sin embargo, el crecimiento de esta empresa no pasó de una mera comercializadora internacional para la compra de Gas Natural Licuado y Fuel Oil, principalmente, con una nula incidencia en el mercado de hidrocarburos en el sector exploración y producción. Su papel más importante fue la construcción y puesta en funcionamiento de varias centrales térmicas para generación eléctrica permitiendo aumentar la potencia instalada total en el país.
En el año 2007 se aprobó en el Congreso la Ley de Incentivo a la Exploración y Explotación de Hidrocarburos Nro. 26.154 que establece la eximición del pago de derecho de importación de Bienes de Capital por un plazo de 10-15 años, en una medida que implica un coto a la fabricación nacional de esos bienes y beneficia a las empresas que ya estaban explotando. Además, se aprobó la Ley Corta de Hidrocarburos Nro. 26.197 que entregó a las provincias la facultad de ceder concesiones, en línea con la Constitución Nacional de 1994 que establece la propiedad de los recursos naturales para las provincias. Como consecuencia de ello, se renegociaron contratos en las principales provincias productoras con el caso Cerro Dragón como el ejemplo más paradigmático 8.
La llamada “argentinización” de YPF en el año 2008, con el ingreso del empresario Enrique Eskenazi, no hizo otra cosa más que profundizar el vaciamiento y la declinación de la empresa. El contrato de ingreso aseguraba a Repsol mantener las ganancias y la seguridad de enviar los dividendos repartidos al exterior alcanzando su distribución un promedio del 144% de las utilidades obtenidas 9. El fracaso de esta política se expresó claramente en el déficit de la balanza comercial exterior energética, alcanzando en el año 2011 a casi U$S 3.000 millones, repitiendo esa cifra al año siguiente 10,11.
A la luz de los desastrosos resultados y con la necesidad imperiosa de revertir la situación, el año pasado se produce una medida apoyada desde distintos sectores dado que configuraba una vuelta de página a lo que se venía dando desde la década del noventa: la expropiación del 51% de las acciones de YPF mediante la Ley Nro. 26.741. La aprobación de esta ley permitió generar un espacio de discusión frente a las políticas públicas de producción de hidrocarburos. En su art. 1 se declaraba de interés público nacional el logro del autoabastecimiento y la explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos. Más allá que lo deseable era la estatización completa de la empresa y su transformación en Sociedad del Estado con controles públicos, es indudable que se trató de un avance frente a lo implantado durante los noventa.
Sin embargo, la ley aprobada contenía algunos aspectos que dejaban la puerta abierta a ciertos aspectos dudosos en términos de soberanía energética. El art. 3 inc. c) estableció como principio de la política hidrocarburífera la integración de capital público y privado, nacional e internacional, en alianzas estratégicas. Sin definir claramente los lineamientos que debería tener ese tipo de asociación. Además, en su art. 17 la puerta abierta es claramente definida con la posibilidad de acudir a fuentes de financiamiento externas e internas y a la concertación de asociaciones estratégicas, joint ventures, uniones transitorias de empresas y todo tipo de acuerdos de asociación y colaboración empresaria con otras empresas, sean éstas públicas, privadas, nacionales o extranjeras. Sin tampoco establecer ningún tipo de limitación o condicionamiento al respecto.
En línea con la decisión de recuperar parte de YPF, se publica el Decreto 1277/12 de Reglamentación del Régimen de Soberanía Hidrocarburífera que define un avance del Estado en materia de regulación en el mercado de hidrocarburos. Este decreto, violentamente atacado por el establishment 12,13,14, estableció la derogación de los artículos más importantes de los decretos desreguladores de 1989, en un avance muy importante del Estado Nacional en la materia desde la implantación de las políticas neoliberales en el sector. De esta manera, se dejaron sin efecto su principales medidas. Por otra parte, se establece un Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas que incluye la exploración, explotación, refinación, transporte y comercialización de hidrocarburos para garantizar el autoabastecimiento y la creación de la Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica del Plan Nacional de Inversiones que quedaría a cargo de la Secretaría de Política Económica y Planificación del Desarrollo del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. A partir de ese momento, las empresas quedaron obligadas a presentar un plan anual de inversiones antes del 30 de septiembre de cada año.

DECRETO 929/13 Y ACUERDO CON CHEVRON

El avance producido durante el año 2012 en materia regulatoria, se ve truncado por la aparición del Decreto 929/13 de Creación del Régimen de Promoción de Inversión para la Explotación de Hidrocarburos y el acuerdo entre YPF y Chevron.
El día 15 de julio de 2013 aparece publicado en el Boletín Oficial el Decreto mencionado y al día siguiente se hace realiza el anuncio del Acuerdo entre la empresa nacional y la norteamericana. De esta manera, una herramienta oficial jurídica de nuestro país se transformó en una de las variables de negociación con una empresa extranjera.
Un primer análisis indica que no es “la vuelta a los noventa” pero implica un paso atrás frente a las interesantes medidas del año 2012.
El decreto establece las condiciones por las cuales las empresas que presenten un plan de inversión de al menos U$S 1.000 millones obtienen ciertos beneficios. Entre ellos se cuenta que podrán comercializar libremente en el mercado externo hasta el 20% de la producción total producido en el proyecto, a partir del quinto año, con una alícuota del 0% de derechos de exportación. Los beneficiarios tendrán la libre disponibilidad del 100% de las divisas que provengan de la exportación de esos hidrocarburos. Por otra parte, si la producción estuviera obligada a venderse en el mercado interno para sostener el autoabastecimiento, el beneficiario podrá vender ese 20% al precio internacional y obtener las divisas correspondientes en el Mercado Único y Libre de Cambios para poder ser giradas al exterior.
Asimismo, se establece la posibilidad de subdividir un área existente si el titular solicita una “Concesión de Explotación No Convencional de Hidrocarburos” y convertirla en una nueva concesión. Esta nueva concesión tendrá un plazo de 25 años al que se le podrá adicionar, en forma anticipada y simultánea con la nueva concesión, una extensión del plazo de 10 años. Es decir, que prácticamente se permite la renovación integral de la concesión ya existente por el plazo de 35 años desde el momento de entrega de la nueva concesión.
De esta manera, vuelven a aparecen conceptos que eran íntegramente asociados a la década del noventa como “beneficios”, “incentivos”, “libre disponibilidad”, etc., cediendo una parte del control que el Estado debería tener en un sector estratégico como el de los hidrocarburos.
Ya a comienzos de este año, esta línea de acción comenzaría a mostrarse con la pulbicación de las Resoluciones Nro. 1, 2 y 3 de la Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica estableciendo un precio de U$S 7,50 x MMBTU para la producción de gas nuevo, aumentándolo en forma considerable en comparación con los valores que se estaban manejando. Esta iniciativa contiene su lado interesante en el castigo a aquellas empresas que no consigan mantener la producción de gas, ya que deberán conseguir el faltante en el mercado internacional o tomar a su cargo el costo de la obtención del mismo.
Por otra parte, también a principios de este año, se publicaba la Resolución 1/13 del Ministerio de Economía que establece un precio del crudo en el mercado interno de U$S 70 por barril, cediendo parte de la renta que era apropiada por el Estado a través de los derechos de exportación.
El acuerdo con Chevron asume en forma completa los beneficios otorgados en el Decreto 929 y los resueltos a principios de año en materia de precios internos. De esta manera, las herramientas jurídico-legales de un país pasaron a formar parte de la estrategia de negociación con una empresa extranjera.
Uno de los argumentos esgrimidos para la firma del contrato es que el acuerdo aporta a la solución de los problemas de déficit energético en la balanza comercial. Sin embargo, no parece ser de esa manera.
Durante los primeros ocho meses de este año, el déficit energético aumentó a U$S 5.410 millones, producto de exportaciones, principalmente de crudo, por U$S 3.619 millones e importaciones de Gas Natural Licuado (GNL), Gas de Bolivia, Fuel Oil y Gas Oil por un total de U$S 9.029 millones. En el año 2012 el déficit había sido de U$S 2.738 millones con importaciones que llegaron a U$S 9.266 millones 15,16. El superávit comercial en estos primeros ocho meses fue de U$S 6.292 millones, contra U$S 9.319 millones de los primeros ocho meses del año 2012. El déficit energético actual es, en términos absolutos, un 86% el valor del superávit, explicando casi en su totalidad la disminución de los valores de la balanza comercial. Un peso demasiado grande que el país tiene que soportar.
El consumo promedio de gas en nuestro país es de alrededor de 130 MMm3/d. El promedio diario de importación de gas en el mes de agosto de 2013 fue de 43 MMm3/d. El consumo de gas se mantuvo más o menos estable respecto al año pasado. El problema principal fue la caída en la producción de gas. Sin haber un aumento del consumo considerable, en el marco de un crecimiento económico acotado, se hizo necesario, sin embargo, un aumento considerable en las importaciones de este producto.
Nuestro país tiene una matriz de consumo energético evidentemente gasífera. Es el combustible más barato, al que estamos acostumbrados en nuestra cotidianeidad y es el más limpio. El costo de la conversión de nuestro consumo a líquidos es alto. La mitad de la energía primaria que consumimos es gas. El petróleo se lleva el 35% y la energía hidráulica un 5%. En comparación con el resto del mundo (23% de gas), el porcentaje es poco más del doble.
La generación de energía eléctrica se lleva el 35% del consumo total de gas en la Argentina. Mientras que el sector industrial y consumo propio obtiene un 35%. El consumo residencial, variable durante el año, se lleva el 21% del total. Un porcentaje menor es para el transporte, 6%, en la forma de Gas Natural Comprimido (GNC).
Al menos en los próximos diez años no es posible pensar en una reconfiguración de la matriz de consumo en forma considerable, aplicando criterios eficientes y racionales, tanto en términos técnicos como económicos. Esta cuestión deberá pensarse a largo plazo teniendo en cuenta la necesidad de no generar lazos dependientes de nueva tecnología y aprovechando las capacidades existentes y potenciales de nuestro país. En este aspecto, es deseable la profundización de políticas tendientes a la aplicación de métodos renovables de obtención de energía como la eólica, la solar, la geotérmica, etc. Y continuar con el acertado impulso al Plan Nuclear.
Sin embargo, tanto el decreto como el acuerdo no apuntan a solucionar esta cuestión, sino más bien a apuntalar la producción de petróleo como base para lograr saldos exportables.
Luego del camino allanado por la caída del embargo judicial a Chevron en la Argentina, YPF cierra el acuerdo. Éste implica la escisión de una parte de Loma La Lata – Sierra Barbosa en una superficie de 327 km2 siendo transformado en Loma La Lata Norte. Esta superficie se incorpora a Loma Campana totalizando un área de 395 km2.
Por otra parte, se prorroga el plazo de concesión de Loma Campana por 22 años a partir de su vencimiento, otorgando al total del proyecto un plazo de 35 años, con vencimiento el 11 de noviembre de 2048, permitido por el Decreto 929/13.
Uno de los argumentos que se utilizaron para la aprobación de este acuerdo en la legislatura de la provincia de Neuquén fue justamente la necesidad de contar con plazos amplios para que el proyecto pudiera ser rentable. La presentación preparada por el Gobierno de Neuquén asimismo lo declara: “... se hace necesario contar con un régimen de Concesión de explotación No Convencional, que para casos de proyectos de magnitud prevea un plazo de 35 años que permita el repago y la rentabilidad de tales inversiones”17.
Sin embargo, el detalle de la presentación realizada por YPF a la Provincia del Neuquén, sobre la cual se fundamentó la de la misma provincia, demuestra que no es tan así. Utilizando los valores de flujo de caja presentados y realizando con ellos el cálculo de la Tasa Interna de Retorno (TIR) se pueda apreciar que el proyecto a 35 años entrega un valor del 24%. Pero al realizar las cuentas suponiendo que el proyecto, en las mismas condiciones de inversión, producción y decaimiento de pozos, tuviera un plazo de 20 años la TIR no se modifica demasiado llegando al 20,8%. El repago de la inversión se produce mucho antes.
El acuerdo menciona inversiones de U$S 1.146 millones para el primer año, aportados principalmente por Chevron a cambio de la cesión del 50% de la nueva concesión18,19. Luego, el aporte sería en partes iguales entre YPF y Chevron en la modalidad Joint Venture, que implica compartir riesgos, costos y beneficios. Es decir, YPF cede parte de lo que ya tiene para poder llevar adelante el proyecto. Este concepto de cesión es el que no se admite en órganos oficiales dado que se aduce que YPF tendrá el control de la operación. Sin embargo, es claro que un tipo de asociación como el mencionado sólo admite la puesta en común de criterios de ambas partes, sin control de uno sobre el otro.
El total de la inversión prevista es de U$S 16.506 millones durante 15 años. Pero la inversión genuina será diferente. De acuerdo al flujo de caja, los ingresos (ventas de lo producido) comenzarán a ser superiores a los egresos (costos) a partir del quinto año, habiendo alcanzado un flujo negativo el año anterior de casi U$S 4.000 millones. El flujo de caja positivo (ingresos menos egresos) sería de U$S 327 millones ese quinto año, justo cuando empieza a tener vigencia la libre disponibilidad del 20% de lo producido. Para ese año las ventas serán de aprox. U$S 2.600 millones. El 20% de ese monto será U$S 520 millones, lo necesario para poder girar lo que va generando el proyecto. Chevron a esa altura habrá puesto de su bolsillo la mitad de los U$S 4.000 millones, es decir U$S 2.000 millones y ya no tendrá necesidad de desembolsar un sólo dólar más. El mismo proyecto con sus ingresos (ventas), producto de la riqueza extraída y del trabajo argentino, financiará lo que resta hasta el año 15. Tal como sucede con los capitales extranjeros invertidos en la Argentina, Chevron capitalizará en favor propio parte de nuestra riqueza y nuestro trabajo y terminará el proyecto diciendo que “tiene invertidos en nuestro país cerca de U$S 8.000 millones” al que se deberá tributar. El acuerdo parece demasiado costoso para algo que no aportará solución a los problemas.
Se argumenta que Chevron viene a aportar tecnología. Pero parece más bien que vienen a aprender, a ocupar un lugar en los que ellos consideran es uno de los lugares con más alto potencial en recursos no convencionales en el mundo. YPF perforó 89 pozos totales (78 verticales y 11 horizontales) hasta el primer cuatrimestre de 2013. 71 de ellos están en producción con 6000 BPD de crudo y 3500 BPDe de gas, alcanzando promedios de producción máxima de 150 BPD en Vaca Muerta y 110 BPD en Quintuco. La empresa está en un camino de aprendizaje, el mismo que tendrá Chevron, que podría aportar algunos datos, para acortar esa curva, de formaciones parecidas en EEUU.
Decíamos que se apuntala la producción de petróleo como base para su exportación. En la presentación mencionada figura una producción máxima de 75.000 BPD de crudo, un poco más del 10% de la producción total de petróleo del país. La producción de gas es mínima, alrededor de 3,4 MMm3/d. Esto es justamente lo que le interesa a EEUU: promover la exportación de crudo en países “amigables” por fuera de la OPEP que garanticen de alguna manera una estabilidad de precios en el mercado internacional.
La provincia de Neuquén propuso sus propios incentivos. No aplicará la Renta Extraordinaria ni Canon Extraordinario de Producción, manteniendo las Regalías hidrocarburíferas al 12% (alguno contratos habían cerrado en 15%). La provincia garantizará que para los ingresos generados en el área de concesión en ningún caso la alícuota del impuesto a los Ingresos Brutos podrá ser superior al 3%. Y además, el impuesto de sellos sólo será aplicable sobre los U$S 1.240 millones iniciales y habrá exención de todo otro instrumento para la estructuración del proyecto.
No se debe soslayar la cuestión ambiental. Si bien la provincia de Neuquén es la única que cuenta con una legislación propia sobre manejo de agua, se deberán seguir todos los pasos de consulta, auditorías y control para asegurar el mínimo impacto al medio ambiente que esta actividad pueda ocasionar. Las herramientas tecnológicas están dadas para minimizar los riesgos de contaminación en los lugares de explotación. Pero sólo el Estado es el que debería controlar que esto fuera así.
Creemos que existen alternativas a esta inciativa. La asociación con actores extranjeros con objetivos diferentes a los del país, no conducirá a la ansiada soberanía energética. Pero sí se puede pensar en asociaciones con actores con los mismos objetivos regionales, tales como otras empresas estatales latinoamericanas. Establecer políticas que signifiquen un avance en la recuperación de la renta y el control de la producción y comercialización es fundamental para marcar el camino de autosuficiencia, por medio de modificaciones en la legislación e incluso reforma constitucional (propiedad de los recursos naturales para la Nación) y el establecimiento de herramientas como la Locación de Servicios, tal como proponía el recordado Silenzi de Stagni.

    1. Gustavo Calleja, Argentina: Lecciones y Análisis de las experiencias desreguladoras y privatizadoras en el sector hidrocarburífero, Industrializar Argentina Nro.1, Abril 2003.
    2. Eduardo López, Los hidrocarburos y la política energética: al servicio de un modelo de rapiña, atraso y dependencia, Industrializar Argentina Nro. 4, Septiembre 2005.
    3. Mario Cafiero, La irracional exportación de gas a Chile, Industrializar Argentina Nro. 5, Septiembre 2006.
    4. Diego Mansilla, Hidrocarburos y política energética, Industrializar Argentina Nro. 6, Julio 2007.
    5. Revista Industrializar Argentina Nro. 7 Edición Especial Centenario del Petróleo Argentino, Diciembre 2007.
    6. Eduardo López, La crisis energética es expresión del atraso y dependencia, Industrializar Argentina Nro. 8, Octubre 2008.
    7. Ricardo Ortiz y Pablo Pérez, Ambiciones privadas y connivencia estatal: dos décadas de explotación de los recursos naturales en la Argentina, Industrializar Argentina Nro. 14, Mayo 2011.
    8. Martín Scalabrini Ortiz, Cerro Dragón: la continuidad de la entrega petrolífera, Industrializar Argentina Nro. 7, Diciembre 2007.
    9. Mariano Barrera, Subexploración y sobreexplotación: la lógica de acumulación del sector hidrocarburífero en Argentina, Apuntes para el Cambio Nro. 2, Marzo/Abril 2012.
    10. INDEC, Información de Prensa – Intercambio Comercial Argentino, Enero 2012 (http://www.indec.gob.ar/nuevaweb/cuadros/19/ica_01_12.pdf).
    11. INDEC, Información de Prensa – Intercambio Comercial Argentino, Enero 2013 (http://www.indec.gob.ar/nuevaweb/cuadros/19/ica_01_13.pdf).
    12. Diego Cabot, Intervienen el sector petrolero: fijarán precios e inversiones, La Nación, 28 Julio 1012.
    13. Editorial, Golpe mortal al desarrollo petrolero, La Nación, 1 Agosto 2012.
    14. Ricardo Gil Lavedra, Un decreto inconstitucional, La Nación, 8 Agosto 2012.
    15. INDEC, Información de Prensa – Intercambio Comercial Argentino, Enero 2013 (http://www.indec.gob.ar/nuevaweb/cuadros/19/ica_01_13.pdf).
    16. INDEC, Información de Prensa – Intercambio Comercial Argentino, Septiembre 2013 (http://www.indec.gob.ar/nuevaweb/cuadros/19/ica_09_13.pdf).
    17. Gobierno de la Provincia del Neuquén, Presentación PowerPoint ACTA ACUERDO YPF S.A. - Pcia. Neuquén LOMA CAMPANA, 29 de julio de 2013.
    18. Fernando Krakowiak, Cartas sobre la mesa para refutar críticas, Página/12, 30 Agosto 2013.
    19. Acuerdo con Chevron en gateras, Página/12, 4 Julio 2013.

viernes, 19 de abril de 2013

Manifestación opositora 18A: Una reflexión

El día de ayer se realizaron en distintos puntos del país numerosas manifestaciones con consignas que tradicionalmente utilizan las elites liberales para su programa político: Decencia, Libertad, República, Ciudadanía, Seguridad, Miedo.
Debo dejar en claro que respeto profundamente las motivaciones que llevaron a muchos a marchar el día de ayer, dado que muchas de ellas son legítimas. El mismo respeto que desde este espacio se genera con cualquier posición o discusión en torno a cualquier tema de interés nacional. 
Sin embargo, es claro que fueron atizadas, mediante la preparación del clima adecuado, por aquellos sectores que se relacionan con la ambición desmedida de acumulación de riqueza, que no dudarían en establecer políticas reaccionarias en perjuicio de las mayorías populares.
Ese fue el tinte clásico de estos sectores, lo es y lo seguirá siendo. No es la primera, ni será la última vez.
Incluso las consignas quedaron remarcadas en la voz de variados referentes políticos de "amplio" espectro que se sumaron al ruido de las cacerolas. Los improperios fascistoides, las gritos desaforados y las expresiones desubicadas, quedaron de esa manera cubiertos por un discurso más accesible y lavado. Estos sectores no pueden mostrar abiertamente sus intenciones. Si lo hacen, no los seguiría nadie.
Estoy seguro que aún con índices de corrupción cercanos a cero, si un Gobierno se atreviera a llevar adelante medidas como la estatización integral de los ferrocarriles, la nacionalización del Comercio Exterior, la regulación estatal del sector financiero, el avance estatal en el sector petrolero y energético, etc, encontrarían la manera de generar el clima adecuado para volver a repetir manifestaciones como la de ayer, más o menos con el mismo perfil. Estarán indefectiblemente en contra de cualquier medida de tinte popular.
Son muchas las críticas que se merece este Gobierno, muchas de las cuales se han realizado en este humilde espacio y se seguirán realizando, pero no entiendo porqué razón táctica o estratégica es necesario coincidir con muchos actores políticos y económicos que no le han hecho nada bien al país.


Martín Scalabrini Ortiz

domingo, 31 de marzo de 2013

Política partidaria

Mis publicaciones no suelen transitar la primera persona del singular, tratando de continuar con aquel concepto de "saber que soy uno cualquiera que sabe que es uno cualquiera". Sin embargo, por esta vez, dado el interés de algunos compañeros de militancia que preguntan, trataré de explicar en qué lugar estoy posicionado en el contexto político actual y de qué manera llegué hasta aquí.
Antes que nada, soy peronista, vale aclarar. De familia, digamos. Me afilié al PJ un 17 de junio de 1988. El mismo día que cumplí 18 años. Fue sólo un acercamiento burocrático. Digamos que para asentar mi identidad social.
De allí en más mis expresiones políticas no pasaron más allá del voto. No quería involucrarme en la política partidaria. Me ilusioné con Menem en el 89. La desilusión vino el mismo 9 de julio de aquel año con el nombramiento del mismísimo Miguel Ángel Roig, vicepresidente ejecutivo de Bunge & Born, al frente de la cartera de Economía. Un representante de una corporación enemiga del Pueblo pasaba a dirigir las finanzas públicas. Me acuerdo los comentarios de mi viejo. No lo podía creer. Justamente Bunge & Born tantas veces mencionada por don Raúl (una de ellas en un artículo "Bunge y Born tiene su propia manera de entender la libertad", Revista Qué Nro.136, Junio 1957. En este artículo explica porqué se liquidó al IAPI.) Ya sabíamos entonces a dónde iban a ir a parar la Junta Nacional de Granos y de Carnes, como mínimo. Lo que vino después fue mucho peor de lo que pensábamos.
La década del noventa fue un dolor profundo. Junto con muchos argentinos vimos como se destruía lo construido durante tantos años. Lo que no habían completado los militares, lo hacía el menemismo. Se vendió hasta lo que no había. La deuda externa subía a niveles extraordinarios dejando al país en la dependencia absoluta y en lugar de la revolución productiva sólo hubo destrucción industrial. La desocupación alcanzó ribetes astronómicos. En 1991 había ingresado en la CNEA (Comisión Nacinonal de Energía Atómica) siendo uno de los pocos afortunados becarios. Obtuve el título de Ingeniero Químico en marzo de 1995, cuando la desocupación comenzaba a apretar. Cambié a la actividad privada para buscar un nuevo ámbito. Como ingeniero tenía que producir.
El 2001 me agarró como a muchos. Con bronca, con preguntas, con cuestionamientos. Un año después de que mi viejo se fuera de este mundo. Hubiera querido hacerle a él muchas preguntas. En 2002 me acerqué al Centro Cultural Enrique Santos Discépolo en donde conocí a uno de mis grandes maestros: Norberto Galasso. Su obra histórica es indispensable. Su biografía de don Raúl es excelente, como excelentes eran sus charlas en aquella época. Humilde, accesible, abierto, fue la inspiración para hacer algunas otras cosas. La más importante fue la aparición de la Revista Industrializar Argentina en 2003 con Francisco Grasso como Director Honorario, ex decano de la Facultad de Ingeniería e industrialista y los amigos-compañeros Rubén Fabrizio, Luis Aronoff, Eduardo López, Rubén Milman y Elías Esquef, con quienes seguimos compartiendo esa experiencia, digamos, periodística. Ese es y seguirá siendo mi lugar de expresión.
Mientras tanto, realizamos variadas actividades. En 2007 invité a Norberto Galasso, Pino Solanas y Elido Veschi a la presentación del libro "Historia de los Ferrocarriles Argentinos" en la Facultad de Ingeniería. Allí conocí a Pino y a Élido. Poco después Pino se lanza a la candidatura a la presidencia. En 2009 volví a invitar a Pino y también a Alcira Argumedo y a Elido Veschi, a un homenaje en el Cementerio de la Recoleta un lluvioso 30 de mayo. Ya en plena campaña electoral. Participé también de un homenaje en la CGT donde estuvo Galasso, Piumato, que en aquel momento era candidato a diputado por el Frente para la Victoria. Además conocí y participé de otro Homenaje en el Cementerio un 14 de febrero de ese mismo año con la gente de Consenso Bicentenario que lidera Osvaldo Cuesta y que fueron los principales responsables de que el 2009 se declarara "Año Homenaje a Raúl Scalabrini Ortiz en el 50 aniversario de su muerte". Era una forma de reconocer a aquellos que durante muchos años rescataran la memoria de mi abuelo, a pesar expresar posiciones distintas en el contexto político de ese momento.
En el 2010 me acerqué a Proyecto Sur y pedí la afiliación. Consideraba que era el espacio adecuado para expresar posiciones discutidas muy poco hasta ese momento. Mis principales intereses eran los hidrocarburos y los ferrocarriles. Me integré a la Comisión de Industria del Instituto de Proyectos de Proyecto Sur coordinada por Lito Fernández, a quien conocí en ese momento. Ese no fue un año muy productivo. Acercamos algunos estudios que tenían que ver con el planteo de proyectos en el área de hidrocarburos, ferrocarriles y siderurgia. En realidad, los proyectos lógicamente se redactaban en otra parte, pero al menos nos sentíamos con cierta participación.
En 2011, un día antes de que se cerraran la presentación de las listas de candidatos para las elecciones nacionales y en el marco de división con el FAP, recibo una llamada por teléfono para proponer mi participación. Del otro lado estaba Daniel Marcos, a quien conocía de antes. La decisión me costó. Involucrarme en un partido político no estaba entre mis alternativas. Sin embargo, consideré que debía haber una voz que expresara ciertas posiciones y que hiciera presión para lograr medidas emancipatorias, reconociendo aciertos y destacando desvíos u errores en el derrotero del oficialismo.
Supimos de antemano que era una patriada, porque las posibilidades de pasar las PASO eran escasas. Conocí a gente valiosísima como Patricia Walsh, Diana Kordon, Cacho Bidonde (a Félix Herrero lo conocía de antes) y a una militancia invalorable que hizo mucho para que el resultado no fuera lo que fue.
Comencé a involucrarme y a conocer las internas del Partido, tratando de rescatar lo positivo. Fue difícil. De cualquier manera, nunca tuve participación en mesas de decisión, salvo una Mesa Ampliada que se formó luego de las elecciones del 2011, de la que participé de dos o tres reuniones. No sé qué quedó de ella.
En noviembre del año pasado, decidí renunciar a las dos Comisiones en las que participaba, la de Ciencia y Tecnología como coordinador y la de Industria como miembro, en solidaridad con el Movimiento Emancipador que se había considerado expulsado de la Mesa Federal, con quienes mantengo contacto fluido. Hubo cruces fuertes que lamenté, habiendo salido en algunos medios con versiones "retocadas". Mantuve un perfil bajo en ese entonces para no "echar más leña al fuego" con un Partido que lucha honestamente y con pocos recursos por altos ideales.
Mis principales diferencias no tienen que ver con lo programático, por supuesto, sino con lo táctico. Con el posicionamiento frente a la realidad cotidiana en la que hay que salir a hablarle al micrófono y a algunos sectores específicos. Sobre todo a aquellos expresados en el llamado 8N y del que ya me expresé aquí. Esa lógica llevó al acercamiento con Lilita Carrió, a quien considero destructiva dentro de la política argentina. Sus posiciones frente a la corrupción son loables, pero frente a propuestas concretas de tinte popular, aunque muchas veces insuficientes, su oposición antikirchnerista irreductible no le permitió reconocer ningún tipo de avance.
La expresión del 8N es el programa de la centro derecha. Si bien fue una manifestación medianamente heterogénea, no tengo ningún interés en representar a aquellos sectores que mayoritariamente sintieron ese día como una expresión "anti-K", en contra del Gobierno (hay mucho para discutir acá, lo sé). No soy anti-K.
Por otra parte, para intentar complementar ese espacio "anti-K" con temas medioambientales, se lanzaron campañas en contra de la Energía Nuclear y de la explotación No Convencional, que adolecen de fuertes debilidades argumentales. Es por ello que mi posición en la Comisión de Industria se veía un tanto incómoda.
Hay mucho para discutir y debatir frente a estas cuestiones. Y siempre lo haré con todos los militantes y simpatizantes bienintencionados que encontré a lo largo de esta experiencia, como los compañeros que conocí de visita en Resistencia, en Corrientes, en Paraná, en Comodoro Rivadavia, en Trenque Lauquen (Chivilcoy, Bragado), en Moreno, en Vicente López, en San Martín, en la Capital, en Lomas, en Luján y muchos más que me debo estar olvidando. Todos ellos me tienen a disposición para cualquier aporte, por pequeño que sea, que consideren que puedo realizar en pos de una Patria libre, justa y soberana.
Espero no haber aburrido a más de uno con esta "sanata" egocéntrica que aborrezco. Mis disculpas por ello.

miércoles, 13 de febrero de 2013

La importancia de los sectores estratégicos en el desarrollo nacional

Escrito para diarioinedito.com

La intervención del Estado en los sectores estratégicos de nuestra economía es crecientemente aceptada en un contexto de crisis del capitalismo mundial. Los quiebres y las continuidades del período post-convertibilidad.



Raúl Scalabrini Ortiz decía que quien controle la energía, el transporte y el intercambio interno y externo puede dominar el destino de una Nación. De esta manera, uno de los fundadores de FORJA, definía los sectores estratégicos para el desarrollo nacional.
Durante la década del noventa, nuestro país experimentó la profundización del modelo rentístico-financiero implantado a sangre y fuego durante la Dictadura Militar, que suplantó al vigente hasta ese momento de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI).
El eje de ese nuevo modelo fueron las políticas del Consenso de Washington: desregulación del mercado, privatizaciones de las empresas de servicios públicos, apertura del comercio exterior. Sus consecuencias, ya conocidas, fueron la desindustrialización del tejido productivo, la concentración y extranjerización de nuestra economía y altos índices de desocupación, pobreza e indigencia. El avance del mercado y el capital privado llegó, incluso, hasta aquellos sectores que eran estratégicos.
El período post-convertibilidad se caracterizó por algunos quiebres y ciertas continuidades. Se llevaron a cabo medidas en cierto sentido positivas como la estatización de las AFJP, de Aerolíneas Argentinas, del Correo, de Aguas Argentinas, acompañadas con algunas políticas de intervención estatal en la economía permitiendo un ciclo de reindustrialización acotada pero sobre un modelo basado en la producción de materias primas y la fabricación de productos levemente manufacturados con baja integración nacional.
En el área de la energía, uno de los sectores estratégicos más importantes, la continuidad con las políticas de los noventa fue muy clara hasta la expropiación del 51% de las acciones de YPF: Durante este período se aprobó la ley de Incentivo a la Exploración, que benefició a las empresas que ya venían operando, y la ley Corta de Hidrocarburos que reglamentó la provincialización de los recursos hidrocarburíferos. La evidencia del fracaso de las políticas neoliberales aplicadas al sector energético, el déficit energético en la balanza comercial llegó a casi U$S 3.000 millones en 2011 y 2012, motivó al Gobierno Nacional a plantear en forma correcta la nacionalización parcial de YPF, aunque lo deseable hubiera sido la estatización completa de la empresa con control público. El Decreto 1277/12, reglamentario de la ley, confirma la modificación en la consideración de la producción de hidrocarburos de “commodity” a “bien estratégico” con el objetivo de recuperar el autoabastecimiento. De esta manera, quedaron derogados los principales artículos de los decretos 1055, 1212 y 1589 de 1989, desreguladores del mercado de hidrocarburos, que habían reconfigurado la matriz energética. Por otra parte, el Estado Nacional tendrá capacidad de veto en los planes de inversión que las empresas del sector deben presentar en forma periódica a la nueva Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica. Los resultados no serán inmediatos y dependerá de la capacidad para acrecentar la intervención y el control del Estado en la producción de gas y petróleo y, a su vez, de hacer frente a las inversiones necesarias para reconvertir la situación sin la necesidad imperiosa de acudir a las empresas multinacionales.
El transporte, y más específicamente, los ferrocarriles, es otro de los ejemplos del fracaso de las políticas neoliberales aplicadas a los servicios públicos. El desmantelamiento de la red ferroviaria, con sus vías y talleres, el pésimo servicio que prestan a los pasajeros, la baja incidencia en el transporte de carga que es eficiente sólo para los concesionarios, dan cuenta de la incongruencia de la relación del lucro privado y el servicio público.
Con una red que es menos de la cuarta parte de la existente antes de las privatizaciones, los subsidios estatales superaron las “pérdidas” de U$S 1 millón que esgrimían los escribas de los privatizadores para entregar los trenes al capital privado eficiente y modernizador.
La medición de eficiencia del servicio público no debería pasar por la evaluación lisa y llana de los balances de las empresas, sino en la consideración de “beneficio social” cuyas variables son mucho más amplias y los beneficiarios diferentes. Si bien en el discurso hay un reconocimiento implícito de la importancia de los ferrocarriles y muy tibiamente, luego de muchos años, el Estado está asumiendo un papel más preponderante con la toma de control del Belgrano Cargas. Sin embargo, en paralelo, su idea de reconstrucción pasa por la compra de vagones y locomotoras a China, dejando de lado su posible, al menos en parte, fabricación nacional.
En definitiva, a partir del período que se abre en el año 2003 bastante poco se ha realizado para recuperar los sectores estratégicos a los que se hacía referencia al comienzo. Han existido quiebres y continuidades signados por la necesidad coyuntural más que por decisiones de largo plazo. Se han perdido oportunidades en forma variada, pero que pueden ser retomadas sobre la base de políticas emancipadoras. Hay un largo camino por recorrer.-

domingo, 10 de febrero de 2013

La ineficiencia estatal, un paradigma liberal

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La dicotomía Estado vs. Privados en términos de eficiencia, ha cruzado toda la historia argentina. En algunos momentos más profundamente que en otros. Uno de los primeros ejemplos en ese sentido fue el Ferrocarril del Oeste. En un principio se trató de una iniciativa de ciudadanos particulares porteños. Sin embargo, la falta de actitud emprendedora y una cierta aversión al riesgo de los ricos ciudadanos, condujo a que la Provincia de Buenos Aires comenzara a asumir las responsabilidades del financiamiento. En manos del Estado, el Ferrocarril del Oeste era el mejor construido, el más barato, el más puntual, el mejor atendido y el que tenía tarifas de carga y de pasajeros que eran casi la mitad de las que tenían en vigencia los ferrocarriles extranjeros. Años más tarde, se lanza una campaña de desprestigio furibunda a través de todos los medios propagandísticos posibles. Se la endeuda. Se irrita a los usuarios con malos servicios y encarecimientos, como consecuencia de una desorganización planificada. Empezaron a producirse déficits que la propaganda periodística extendió. Se insistió y se repitió una publicidad contraria al papel empresarial del Estado. Finalmente, el 30 de junio de 1890 el Ferrocarril del Oeste fue entregado a una compañía sin necesidad de poner un solo centavo. El orgullo argentino había sido entregado. De esta manera se movilizan las fuerzas reaccionarias contrarias al interés nacional y popular cuando se trata de perjudicar a nuestro país para beneficiar a los privados, sobre todo extranjeros.
Hace más de 100 años, se producía el descubrimiento del petróleo en nuestro país un 13 de diciembre de 1907. La mayoría de los libros de historia indican que se trató de un mero hecho azaroso y que en forma inesperada, en la búsqueda de agua, apareció petróleo. Lo que en realidad sucedió fue el resultado de un plan propuesto desde el Estado Nacional para la evaluación de las riquezas del subsuelo, tanto en recursos acuíferos como carboníferos y minerales. Fue así que se daban los primeros pasos del camino hacia la soberanía energética. Cinco años antes, en 1902, se crea la Comisión de Estudios de Napas de Agua, Yacimientos Carboníferos e Investigaciones Geológicas, animada por el Ing. Enrique M. Hermitte. Más tarde, en 1903, se realiza la primera perforación en Comodoro Rivadavia llegando a los 175 mts de profundidad, aunque se suspende por la rotura de uno de los engranajes de las máquinas importadas que se estaban utilizando. En 1905 la Comisión pasa a formar parte de la División de Minas, Geología e Hidrología, dando un nuevo impulso a los trabajos de investigación. En 1906, de la mano del Ing. Krause, se emite un Informe sobre el Plan General de Trabajos que se llevaría adelante para continuar con los estudios. Este informe es muy concreto respecto de los objetivos, indicando no solamente el interés en acumular conocimientos sobre la existencia de agua en la zona, sino también en recursos minerales. Finalmente, el 13 de diciembre la perforación llega a 535 mts dando señales inequívocas de la aparición de petróleo con las características típicas de presencia de burbujas de gas y olor. A partir de allí, el Estado da claras señales de que se ha topado con un recurso estratégico, iniciando un camino que ha tenido sinuosidades pero que en lo concreto marca el comienzo de una política de estado, más allá de la orientación ideológica o política de las autoridades. De esa manera, en 1910, se crea la Dirección General de Explotación de Petróleo, cuyo primer presidente fue el Ing. Luis Huergo. Era el inicio del desarrollo petrolero en la Argentina que desembocaría tiempo después en Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Entre el año 1910 y 1915 el Tesoro Nacional aporta 8.655.000 pesos, siendo el único desembolso desde el Estado. A partir de allí, el Estado no aporta un solo peso adicional.
El 17 de octubre de 1922 es nombrado al frente de YPF el Gral. Enrique Mosconi, quien le imprimiría una impronta particular basado en la defensa del interés nacional y el desarrollo independiente. Su vocación patriótica y esfuerzo personal, junto al Gral. Alonso Baldrich, da como resultado un período de crecimiento y expansión extraordinario incluyendo aumento de la producción y el rompimiento de los “trust” petroleros en la comercialización de hidrocarburos. Esto último conseguido con la construcción de la Refiniería La Plata en sólo un año, completando su construcción, luego de dos etapas, en 1929. Ese año el mismo Mosconi lo denomina el “Ayacucho Económico”, debido al histórico hecho de la disminución del precio del combustible a la mitad de su valor, permitiendo de esa manera un abaratamiento del consumo energético. Entre 1922 y 1927 la producción de petróleo aumenta 2,5 veces, producto del impulso de las políticas soberanas de YPF.
En 1934 el capital social de YPF era de 380 millones de pesos, habiendo aumentado su valor en más de 40 veces, producto de la propia riqueza y el trabajo argentinos. Si YPF hubiera sido extranjera, se hubieran girado ganancias al exterior por $1.025 millones entre 1926 y 1934, generando una sangría extraordinaria de recursos propios a favor del capital foráneo. El modelo eficiente de YPF sirvió de inspiración para la creación de diversas empresas petroleras en América Latina. Uruguay fue el primer país en seguir el ejemplo argentino creando la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP). Luego apareció Bolivia con la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en 1936, pasada la Guerra del Chaco. Más adelante se suman Brasil, con la creación de PETROBRAS bajo la presidencia de Getúlio Vargas y México con el nacimiento de PEMEX bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas.
Bajo la presidencia del Gral. Juan D. Perón y en el marco de un proceso de desarrollo nacional basado en la industria y el mercado interno y la aparición de un nuevo sujeto histórico-político hasta ese momento ausente en las decisiones del país, la clase trabajadora, se produce el contexto adecuado para que en la reforma de la Constitución Nacional en el año 1949 aparezca el Art. 40 cuyo espíritu era la propiedad por parte de la Nación de los recursos naturales. De esta manera, el Estado quedaba como único actor de decisión en las políticas estratégicas de manejo de los recursos. En este período se llevan adelante políticas de integración de los diferentes sectores estratégicos. Se renueva, por ejemplo, la flota de buques petroleros comprando al exterior por medio del financiamiento del IAPI y con la incorporación del primer buque tanque de fabricación nacional, el Presidente Figueroa Alcorta. Se extendió la explotación de hidrocarburos en el territorio nacional, alcanzando a lugares como Mendoza, Neuquén, Comodoro Rivadavia y Tierra del Fuego, comenzando en este último lugar la explotación gasífera. A pesar del bloqueo norteamericano en equipos de prospección y perforación, la producción aumentó, teniendo altibajos. El gran crecimiento industrial requería de energía en forma creciente y el acompañamiento no fue acorde a las necesidades, teniendo que importar cantidades importantes.
Por otra parte, se inauguró en la Refinería La Plata una nueva unidad de destilación atmosférica, elevando el procesamiento de crudo con el consiguiente aumento en la producción de naftas, gas oil y otros productos. A modo comparativo, se puede mencionar que durante todo el período de la YPF privatizada, no se inauguró ninguno de este tipo de unidades, manteniendo la producción de naftas en una meseta constante.
El otro logro importante durante este período fue la creación de la Dirección General de Gas del Estado (DGGE) en 1946, a cuyo frente es nombrado el Ing. Julio Canessa. Este le propone a Perón la construcción de un gasoducto entre Comodoro Rivadavia y Buenos Aires para aprovechar el gas que se quemaba, y no se utilizaba, en los yacimientos. El gas era consumido por las clases pudientes del litoral. El resto de la población tenía que consumir combustibles de bajo rendimiento como el querosén, carbón y leña. La respuesta fue inmediata. A los seis meses la obra ya estaba planificada y al año siguiente estaba publicada en el Plan Quinquenal. La longitud del gasoducto era de 1600 km y fue el primero en Sudamérica y el más largo del mundo en ese momento. Fue el comienzo de la fabricación de tubos en nuestro país. La mayor parte se compró en el exterior a través del IAPI, pero otra parte se fabricó en la Argentina impulsando el crecimiento de SIAM a través de la empresa SIAT. El gasoducto quedó finalmente inaugurado el 29 de diciembre de 1949 a un costo de U$S 50 millones, aumentando la distribución de gas desde 300000 m3/d hasta 15 millones m3/d. El valor del gas en términos reales disminuyó a la mitad.
La Dictadura Militar pone en marcha a partir de 1976 el reemplazo del modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), en el cual se intentaba reemplazar productos importados por aquellos de fabricación nacional, por un modelo de valorización de la renta financiera. Esta política causó una marcada desindustrialización de la matriz productiva, caída abrupta de puestos de trabajo industriales y endeudamiento externo y salida de capitales al exterior. La implantación de este modelo requirió la necesaria desaparición de 30000 personas y una innumerable cantidad de presos políticos y exiliados, para derribar las posibles barreras de resistencia frente a las políticas implementadas. YPF fue utilizada como herramienta para el desarrollo de este modelo utilizándola como garantía de préstamos, que pasaron a ser de U$S 372 millones a U$S 6.000 millones. Dentro de este contexto, se comenzaron a realizar las primeras privatizaciones periféricas, beneficiando a determinados grupos económicos y se limitó su crecimiento.
Durante la década del noventa se profundizaron las políticas de apertura y desregulación de la economía de la Dictuadura Militar, llevando adelante un profundo proceso de privatización de las empresas públicas y del patrimonio nacional. Se sancionaron los decretos 1055, 1212 y 1589 de 1989 firmados por Carlos Menem para establecer la desregulación del mercado de hidrocarburos, la libertad de precios, la eliminación de la intervención del Estado en el sector, el otorgamiento de la libre disponibilidad del crudo extraído y la supresión de la restricción para importar o exportar petróleo crudo y sus derivados. En definitiva, se modificaba el concepto estratégico de la producción de hidrocarburos por uno basado en la definición de commodities.
Las consecuencias de esta política de entrega fueron casi inmediatas. Proliferaron las inversiones de corto plazo por parte del capital privado. El Estado se ausentó de la planificación conduciendo a la cancelación de nuevas obras de infraestructura (Hidroeléctricas y Atucha II). Se consolidaron el petróleo y el gas para la producción primaria de energía, pasando del 88% al 91%, dejando a nuestro país más dependiente de los combustibles fósiles. En este marco de liberalización del mercado, se experimentó una marcada explotación y extracción de los recursos y su posterior exportación, sin obligación de reponer reservas extraídas. De esta manera, se llegó a exportar el 41,4% de la producción nacional de petróleo en 1996 cuando el precio del barril estaba a alrededor de U$S 19 por barril. La actividad exploratoria presentó un marcado descenso. Mientras que la YPF estatal perforaba casi 100 pozos exploratorios por año, el promedio a partir del año 1996 pasó a ser de 35, llegando a un valor de 9 pozos en el año 1999. A partir de allí el promedio no superó los 16 pozos.
Este período se caracterizó por una ausencia de la inversión de riesgo generando problemas de índole estructural. De cualquier manera, luego de la privatización de YPF hubo un “fervor” inicial que se caracterizó por un aumento sustancial en la producción de gas y petróleo y en la cantidad de pozos exploratorios, alentados por la enajenación de la petrolera estatal y la concesión de 147 áreas en su mayoría en producción y con gran potencial de ser exploradas. Es decir, se desarrollaron los trabajos sobre las mismas cinco cuencas ya descubiertas por la YPF estatal. Sin embargo, este impulso inicial se revierte esta tendencia en forma considerable en el año 1996, cuando YPF pasa a perforar 40 pozos exploratorios, habiendo perforado 89 el año anterior. En el mismo balance de la empresa se informa que se centraron los esfuerzos en reducir los “costos” y en invertir en aquellas actividades que permitieran elevar las utilidades en desmedro de aquellas que representaban alto riesgo. Es posible afirmar, entonces, que la declinación a causa de la política extractivista no comienza con el ingreso de Repsol en la firma, sino varios años antes, bajo la presidencia de José Estenssoro. De esta manera, las reservas de gas y petróleo que en 1988 eran de 34 y 14 años respectivamente, pasaron a ser de 8 años y 7 años en el 2005, ya cuando las políticas de desinversión comenzaban a dar las primeras señales inequívocas del fracaso del modelo implantado.
Con el ingreso de la firma española Repsol, la lógica de extracción sin reposición se profundizó. Los españoles aplicaron una lógica de acumulación a escala mundial en donde priorizaron la “monetización de las reservas” y su maximización de su valor presente. De esta manera, pudieron hacerse del recurso financiero necesario para diversificar su inversión en distintos lugares del mundo con menores riesgos y costos asociados con el indudable objetivo de maximizar los beneficios a escala global. Entre el año 2000 y 2004, período en el que están disponibles los datos desagregados, nuestro país generó el 17% del ingreso por ventas, mientras que el 65% fue generado en España. En contrapartida, el 47% de las ganancias en ese período fue generado en Argentina (32% en España), pero las inversiones globales se repartieron en un 27% para nuestro país, un 37% en España y un 28% en el resto de América Latina.
El promedio de distribución de dividendos desde el año 1999 fue altísimo. En un sector en el que es importante reinvertir parte de las utilidades para mantener un horizonte de mediano-largo plazo con producción y reservas razonable, entre el año 1999 y el 2007 el promedio de distribución sobre las ganancias totales fue del 75%. El ingreso del grupo Petersen, impulsado por el Gobierno Nacional, suponía que el capital nacional antepondría los intereses colectivos antes que los privados. Sin embargo, operó en sentido contrario profundizando el vaciamiento, incluso desde el mismo momento de la firma del contrato ya que se ofrecía el reparto del 90% de las utilidades como mínimo. El resultado fue que entre el 2008 y el 2010, la distribución promedio alcanzó el 144%, disminuyendo de esta manera el Patrimonio Neto de la empresa.
Las consecuencias de las políticas privatistas neoliberales de los noventa fueron la desinversión, la caída de la producción, la caída del horizonte de reservas y la pérdida de soberanía energética al perder el autoabastecimiento. En todo este período, probablemente las empresas del sector hayan sido muy eficientes con tasas de rentabilidad altísimas y con índices financieros excelentes. Ninguna de ellas dejó de ganar dinero. Sin embargo, a la luz de los resultados, no es el concepto de eficiencia económica el que debe primar, sino el concepto de interés nacional. Desde luego una empresa estatal o sector de la economía debe ser eficiente en términos de utilización racional de los recursos para obtener determinados resultados. Es por ello que el concepto de eficiencia no debe estar relacionado la maximización de la ganancia sino con el aporte que esa empresa o sector esté entregando a la Nación en su conjunto. Esto último tiene que ver con la integración económico-social en el entramado productivo y la manera en la que esa inserción se lleve a cabo.
Martín Scalabrini Ortiz
Fuentes:
Federico Bernal, Petróleo, Estado y Soberanía, Ed. Biblos, 2005.
Raúl Scalabrini Ortiz, Cuatro verdades sobre nuestra crisis, Ed. Lancelot, 2009.
Mariano A. Barrera, Subexploración y sobreexplotación: la lógica de acumulación del sector hidrocarburífero en Argentina, Apuntes para el Cambio Nro. 2, 2012.