Una mirada desde el Pensamiento Nacional a los problemas nacionales.

"Verás que todo es mentira,verás que nada es amor,que al mundo nada le importa...¡Yira!... ¡Yira!...Aunque te quiebre la vida,aunque te muerda un dolor,no esperes nunca una ayuda,ni una mano, ni un favor" (Enrique Santos Discépolo)

martes, 30 de junio de 2009

Repudio al Golpe de Estado en Honduras

Desde este lugar queremos expresar nuestro más profundo repudio al Golpe de Estado militar que se produjo en Honduras en contra del presidente constitucional Manuel Zelaya. América Latina no está dispuesta a aceptar más avasallamientos de las reacciones de nuestros países. El repudio internacional es unánime y promisorio en este sentido. Todos los bloques y los países han decretado medidas para debilitar al gobierno de facto instituido en el país hermano de Honduras. Los pueblos no serán vencidos si a la hora de la verdad hacen frente al sometimiento y la humillación.

Para adherir al repudio al golpe: http://www.todosconhonduras.cult.cu/

Martín Scalabrini Ortiz

Mosconi: Voluntad política al servicio de la Nación

El 4 de junio pasado se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento del Gral. Ing. Enrique Mosconi, cuyo ejemplo de voluntad política y decidido patriotismo debería iluminar a las nuevas generaciones de argentinos. Mosconi es nombrado como director de YPF el 17 de octubre de 1922 y a partir de allí comienza un período de expansión y crecimiento de la petrolera estatal que permitirá en poco tiempo desactivar el trust petrolero conformado por las empresas extranjeras que comercializaban los derivados del petróleo en nuestro país. Esta expansión y crecimiento es el ejemplo concreto de una tenaz voluntad política en pos del desarrollo nacional y de la soberanía energética.
El capital inicial de YPF fue conformado por el Estado Nacional con diversas erogaciones aprobadas del Presupuesto General desde el año 1910 hasta el 1915 cuando estaba constituida la Dirección de Explotación de Petróleo de Comodoro Rivadavia llegando a totalizar el último año una suma de 8.655.240 pesos moneda nacional. Éste fue el único aporte monetario de los argentinos en la conformación de una empresa que llegaría a ser la más grande de nuestro país con un valor estratégico único en la economía nacional. Para mediados de 1934 el capital de YPF ascendería a 380 millones de pesos, explicando su crecimiento en el aporte de su propia riqueza, el petróleo, y el trabajo argentinos. El Estado nacional no aportó un solo peso más. No solamente era una empresa que crecía económicamente sino que era el motor del desarrollo nacional al vender la nafta más barata que la que vendían las empresas extranjeras. El 1 de agosto de 1929 se produce lo que el mismo Mosconi llama como el “Ayacucho económico” declarando la independencia energética al romper los trust petroleros al ubicar el precio de la nafta en $0,18 cuando había llegado a valer $0,36. Era una empresa al servicio del país.
Este período sirve como muestra implacable de lo que sucede cuando una empresa es enajenada y entregada al extranjero. Si YPF hubiera sido extranjera, entre 1926 y 1934 se hubieran debido girar el exterior alrededor de $1.025 millones producto de dividendos y ganancias, promediando un monto anual de $131 millones, con sólo 8,6 millones de pesos de inversión inicial. El flujo de divisas hubiera sido inconmensurable ahogando nuestra economía y manteniéndola al servicio del capital extranjero. El paralelismo con la actual YPF, enajenada a precio vil es elocuente. El flujo de divisas producto de las ganancias de la empresa Repsol son millonarios, gracias a la riqueza, nuestro petróleo, y el trabajo argentinos. Pero este es tema de otro estudio.
Mosconi lleva adelante una política expansiva en competencia directa con la Standard Oil (norteamericana) y la Shell (inglesa) y promueve el aumento de la producción de petróleo y la construcción de una refinería en La Plata. Para esto último, se llamó a un concurso público el 22 de mayo de 1923. Luego de una selección entre diez propuestas, se aceptó la de la Bethlehem Stell Co, firmándose un convenio que fue aprobado el 31 de diciembre de 1923, que incluía la construcción de un “topping” o destilación primaria de donde se obtienen naftas, kerosene, gas-oil y fuel-oil a partir de crudo, un cracking de gas-oil y de kerosene pesado para la producción de naftas livianas y un cracking de fuel-oil para producir más nafta liviana. El proyecto total finalmente se aprueba el 14 de enero de 1925 y el mismo día comienzan las obras de construcción. En menos de un año se construyen todas las unidades y se inaugura la Refinería el 23 de diciembre de 1925 elaborándose los primeros litros de nafta fiscal. Finalmente la empresa contratista completó los trabajos, con todos los edificios y dependencias, el 1 de agosto de 1926. Un plazo de tiempo más que eficiente para este tipo de construcciones. Al año siguiente se llama a una licitación nuevamente para la construcción de un cracking combinado preliminar de fuel-oil y total de gas-oil para aumentar la producción de naftas. El 14 de junio de 1928 se firma el contrato con la Bethlehem Stell Co nuevamente, luego de una selección de cuatro empresas, terminándose la nueva planta el 20 de febrero de 1929.
Para tener una idea de la extraordinaria capacidad y voluntad para llevar adelante las tareas, comparando con la actual YPF privatizada, Repsol no ha aumentado la capacidad de producción de naftas desde su privatización en la década del 90. Recién ahora se está anunciando con bombos y platillos la instalación de un nuevo CCR (reformado catalítico continuo) con el fin de mejorar las naftas de bajo octanaje, con lo que ni siquiera es un aumento global de la capacidad sino un aumento en la calidad de las naftas como todo lo que ha hecho Repsol hasta ahora, con una inversión de 348 millones de dólares. Una cifra que mueve a risa luego de la adquisición a precio vil de YPF y de las millonarias ganancias de la empresa a lo largo de todos estos años. Y encima, hace más de dos años que Repsol-YPF viene dando vueltas con el inicio de este proyecto sin decidirse a llevarlo adelante, negociando ahora con la firma brasileña Odebrecht con posible financiamiento del banco de desarrollo brasileño BNDES. Esto significa que la prioridad en la venta de equipos la tiene Brasil.
La pregunta que surge es: ¿para qué se creó ENARSA? ¿Para aplaudir cuando una empresa extranjera decide realizar ridículas inversiones que venía postergando desde hace años? ¿Para anunciar la construcción de una refinería con la anglo-argentina Pan American Energy de iniciación incierta? ¿Para anunciar todos los años que se van a invertir inciertas cantidades de dinero en exploración de la plataforma marítima asociados con empresas extranjeras? Desde el 2004, año de su creación, no se han generado grandes proyectos de solución a nuestros problemas energéticos, salvo la compra de Gas Natural Licuado (LNG) mediante buques metaneros que lo único que hizo fue solucionar los problemas de abastecimiento de las empresas controladas por Repsol, habiendo sido un gran negocio para la empresa española.

Martín Scalabrini Ortiz

domingo, 7 de junio de 2009

El Modelo actual

En tiempos eleccionarios, los candidatos se preparan para presentarle a la sociedad sus mejores ideas, sus mejores proyectos, sus mejores intenciones. ¿Es realmente así? La oposición liberal (llámese PRO, peronismo disidente o Coalición Cívica) se dedica a atacar al oficialismo en cuestiones de forma, haciendo hincapié en el autoritarismo oficial, en el manejo discrecional de la denominada “caja”, que no es otra cosa que el presupuesto estatal que evidentemente el Poder Ejecutivo tiene la obligación de manejar, en valores republicanos que se están perdiendo, en valores éticos que se están soslayando. Mientras tanto, el oficialismo, simulando ingresar en la discusión política, se dedica a destacar la continuación del modelo adoptado, sin realizar demasiados análisis de modificación de aquél implantado durante la Dictadura Militar y profundizado durante la década del 90 en ocasión del menemato.
La lectura de estas posiciones indica que, por un lado, la oposición liberal no quiere hablar de modelo porque no le interesa. Quiere mantener el mismo entramado económico-industrial que hasta ahora. Para ello, se pide más seguridad, una consecuencia lógica de la amenaza que se cierne sobre los incluidos por parte de los excluidos, principal producto de este modelo. Se pide más institucionalidad, en contraposición a las actitudes autoritarias de los miembros del Gobierno actual. Dos necesidades esenciales para tentar al “medio pelo” argentino, aquella clase media acomodada que aún sueña con su “progreso” y alcanzar los niveles de consumo que se merecen porque “se rompen el lomo”.
Pese a que existe una falta de debates acerca del modelo actual, la realidad indica que la decisión del camino a tomar es demasiado importante como para dejarla de lado. Sabemos que durante la década del 90 se profundizó un modelo económico-financiero implantado durante la Dictadura Militar a sangre y fuego y cuyas consecuencias aún estamos sufriendo. El entramado industrial logrado durante muchos años fue destruido casi completamente y el patrimonio nacional dilapidado en forma vergonzosa.
De un país que fabricaba sus propios aviones, barcos mercantes, locomotoras, vagones, herramientas y máquinas de todo tipo, electrodomésticos para consumo masivo, pasamos a ser un país basado en la exportación de materia prima, principalmente agropecuaria y minera, sin prácticamente ninguna transformación de los productos. Mientras que Raúl Scalabrini Ortiz denunciaba en la década de 1930 que la economía se encontraba en un 50% en manos extranjeras, hoy el porcentaje es de de entre un 70% y un 80% y no hay señales de que esto cambie con el Estado fuera del juego. Las empresas industriales más poderosas (las 100 primeras) han aumentado su participación en el PBI industrial desde un 32% en 2001 hasta un 43% del 2007. Los intereses de los grandes grupos están bien cuidados a pesar de la retórica en contrario del discurso oficial y de los espasmos reaccionarios de los grandes medios de comunicación y de los partidos liberales que ven “amenazados” sus intereses. Los resortes estratégicos de la economía se mantienen en estado de despojo y expoliación.
El petróleo, un bien esencial para el desarrollo de cualquier país al punto tal de declararse guerras injustas en su nombre, está en su totalidad en manos extranjeras que perciben los beneficios de la ley corta de hidrocarburos (provincialización de los recursos) y la ley de incentivo a la exploración otorgando más prebendas de las que ya gozaban. Alguien preguntará si es tan buen negocio porqué las empresas no invierten. Es muy simple. Las empresas no invierten porque no piensan ni un segundo en el interés nacional. Estas empresas extranjeras son multinacionales que explotan el petróleo allí donde les conviene. En el caso particular de Repsol, compró YPF a precio vil con lo que calculan sus tasas de ganancias sobre ese poco dinero invertido. Es evidente que a Repsol le conviene explotar al máximo lo que obtuvo barato de YPF (reservas cuantiosas, mercado monopólico, planificación estatal a 20 años, etc.) e invertir en cualquier otro lugar del mundo.
La minería es otro ejemplo de explotación sin controles con el adicional de que nos deja el ambiente contaminado y un agujero en medio de los cerros en el caso de la minería a cielo abierto. La mayoría de las empresas son extranjeras y no tienen la obligación de ingresar al país un solo dólar producto de la exportación. Se les entregan beneficios impositivos como el de no pagar impuestos por la importación de bienes de capital, algo absurdo si pensamos en la reindustrialización del país intentando fabricar esos mismos bienes de capital. El caso paradigmático es La Alumbrera que posee la explotación de cobre y oro en Catamarca a cielo abierto, transporta el mineral en un mineroducto hasta su separación en Tucumán y allí, con su propio ferrocarril, lo transporta al puerto Alumbrera en San Lorenzo en las cercanías de Rosario. Todo a pedir de La Alumbrera. ¿Esto es el desarrollo nacional? Otro caso paradigmático es el proyecto en ejecución Pascua Lama, beneficiada por el Poder Ejecutivo al vetar la ley de protección de glaciares aprobada por mayoría en las Cámaras del Congreso. Un sinsentido inexplicable que beneficia a la empresa anglo-canadiense Barrick Gold.
Los ferrocarriles siguen concesionados. Los ramales de transporte principales están en manos de los Grupos económicos interesados. Miles de kilómetros de ramales fueron cerrados durante la década del 90 y nunca más fueron reabiertos. Los pueblos y los talleres que dejaron de existir siguen esperando que aparezca el ferrocarril para que vuelvan a vivir. Los servicios urbanos e inter-urbanos prestan un servicio lamentable siendo los peores del mundo. La propuesta del “Tren para todos” recuperaría en parte los ferrocarriles logrando mucho con muy poco.
En definitiva, si de modelo se trata, no existe señales claras ni voluntad política para cambiar el modelo implantado, ni desde el oficialismo ni desde la oposición.
Martín Scalabrini Ortiz

sábado, 30 de mayo de 2009

Entrevista 24CON Conurbano y "El Argentino"

En el siguiente link se reproduce la nota y entrevista realizada por Atahualpa Puchulu para 24CON Conurbano on line por motivo del 50 aniversario del fallecimiento de Raúl Scalabrini Ortiz:

http://www.24con.com/conurbano/nota/21633-El-forjador-de-la-conciencia-nacional

Sobre la misma entrevista también se publicó en "El Argentino" el domingo 31 de mayo:



Martín Scalabrini Ortiz




martes, 19 de mayo de 2009

Acto homenaje en el cementerio de la Recoleta

Sábado 30 de mayo a las 11 hs
Raúl Scalabrini Ortiz a 50 años de su fallecimiento 1959 - 30 de mayo - 2009
Oradores:
Virginia Philippeaux
Elido Veschi
Alcira Argumedo
Pino Solanas
Organiza: Revista Industrializar Argentina

jueves, 30 de abril de 2009

Raúl Scalabrini Ortiz: Homenaje a un patriota

El 30 de mayo se cumple el 50 aniversario del fallecimiento de Raúl Scalabrini Ortiz y es por ello que el año pasado se decidió, mediante un Decreto Oficial, homenajearlo declarando este año como el “Año Homenaje a Raúl Scalabrini Ortiz”. Popularmente conocido por el nombre de la calle que antes se denominaba “Canning”, dando su nombre también a la estación ubicada sobre la misma avenida y también a una estación en la cercanía de Parque Norte, como asímismo al puente que cruza por encima de la estación, y a innumerables calles en distintas ciudades de nuestro país, e incluso a un Parque en la Ciudad de Rosario, Raúl Scalabrini Ortiz forma parte de la historia de la intelectualidad argentina como un luchador consecuente, honesto, sacrificado y tenaz.
Para poder entender el significado que Scalabrini Ortiz tuvo en nuestra historia es necesario ubicarlo dentro del pensamiento nacional. Es decir, el desarrollo de las ideas para resolver los problemas nacionales desde un punto de vista autóctono exclusivamente, sin contaminaciones ideológicas foráneas de ningún tipo. Se lo llamó el “descubridor de la realidad nacional” porque en sus investigaciones basadas en datos concretos, obtenidos en los más recónditos lugares imaginables, entre ellos, bibliotecas, archivos oficiales, archivos y balances de las empresas, hasta en los basurales en donde él creía que podía encontrar información útil. Otras veces fue ayudado por el mismo pueblo que él estaba defendiendo con sus ideas cuando un “nadie”, al decir de Galeano, le alcanzaba aquel documento olvidado, desechado, descuidado, que le servía para retomar su tarea de descorrimiento de la sábana que cubría los verdaderos resortes de nuestra Nación. Así fue que en la década de 1930, participando activamente de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), luego de haberse “suicidado” socialmente, culturalmente, al renunciar a los privilegios de pertenecer a la intelectualidad acomodada y reconocida por las clases dominantes y sus medios y haberse transformado en uno de los “malditos” de la historia, silenciado y apartado junto con sus compañeros de lucha, por las verdades que esgrimía, comienza a desentrañar la realidad nacional con una interminable recolección de datos, números, estadísticas, que analiza minuciosamente en sus cuadrículas, especie de enorme cuadriculado repletos de números organizados en forma sistemática, dando a luz a los legendarios cuadernillos de FORJA donde plasmaría la síntesis de toda esta información recolectada. De allí nacerían sus libros más importantes: “Política Británica en el Río de la Plata” e “Historia de los Ferrocarriles Argentinos”, en donde demuestra y exhibe los instrumentos de dominación utilizados por el imperialismo británico para someter, asociado y en complicidad con la oligarquía local, a la economía argentina a una situación parecida a la de una colonia, produciendo materias primas y recibiendo bienes manufacturados cumpliendo con el papel de primitivismo agrario que la División Internacional de Trabajo definió para nuestro país. Esas herramientas tenían nombre y apellido: la deuda y los ferrocarriles. De la deuda se han escrito numerosos ensayos acerca de su funcionamiento como facilitador de fuga de divisas y, por lo tanto, de instrumento para poder girar ganancias al exterior. Respecto de los ferrocarriles, sus investigaciones demostraron que los ingleses construyeron “una red metálica que aprisionaba a la Nación” ahogando todo intento de desarrollo regional y facilitando el transporte de las materias primas que se dirigían a Gran Bretaña a través de los puertos principales.
Su tarea ciclópea le demostró la política de ocultamiento y falseamiento de la realidad llegando a encontrar hojas arrancadas en aquellos lugares donde tenían que figurar los datos reveladores de la sumisión y la entrega. El ocultamiento de nuestra realidad paso a ser, a los ojos de Scalabrini, algo natural: “Todo lo que nos rodea es falso o irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias económicas con que nos imbuyeron. Falsa las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran”.
Scalabrini fue, de esta manera, un generador de conciencia nacional. Es por ello que es reivindicado por la llamada izquierda y también por algunos sectores de derecha. Raúl Scalabrini debe ser entendido desde un punto de vista nacional. Si se utiliza otra metodología podrán encontrarse supuestas contradicciones y posiciones que no se entiendan.
Su pensamiento está también imbuido de la praxis histórica. Durante la segunda presidencia del Gral. Perón decide mantenerse en silencio frente a lo que él consideraba excesos de obsecuencia y personalismo y por ello escribe: “La cuestión no es elegir entre Perón y el Arcángel San Miguel, sino que la cuestión es Perón o Federico Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento vivo del país”. Sin embargo, también supo abrirse cuando veía que el camino elegido no era el de la liberación nacional sino el de la sumisión, como por ejemplo durante la presidencia de Arturo Frondizi cuando le llegan a sus manos los contratos petroleros firmados con las empresas multinacionales, de manos de un obrero patriota que le alcanzó los originales dado que los que le habían alcanzado eran apócrifos, que aún continúan depredando nuestro país. La ironía de la Historia nos muestra a la misma empresa, Pan American Energy, siendo beneficiada en 2007 con la continuación de la entrega hasta el 2027, con extensión a 20 años más, en la misma área: Cerro Dragón.
La entrega continúa. El petróleo y el gas siguen en manos extranjeras beneficiadas con políticas que continúan el saqueo de nuestros recursos naturales. Muestra de ello son la ley de Corta de Hidrocarburos y la ley de Incentivo a la Exploración, que beneficia a las mismas empresas que expoliaron y despojaron nuestro subsuelo durante la infame década del 90, sin ningún tipo de control y con la anuencia de los mismos que andan dando vueltas por ahí, reciclándose, algunos, en discursos progresistas y nacionales. ¿Qué diría Scalabrini frente a esto? ¿Acallaría su voz ahogándose en la tristeza más profunda por ver a nuestro país entregado hasta la médula en cada uno de los resortes estratégicos vitales de nuestra economía? ¿Nada diría frente al modelo agromineroexportador vigente que está depredando y saqueando nuestros recursos naturales? ¿O denunciaría vehementemente la situación actual con la misma tenacidad, pasión y amor a la patria con la que denunciaba a los ingleses y a los cipayos locales décadas atrás? La respuesta está en sus escritos indelebles, en sus memorias e inéditos, en su biblioteca que ahora está en APDFA junto con la fuente de todos sus trabajos, en su amor a la patria, en su inclaudicable lucha por nuestro pueblo.
Mercedes Comaleras, quien fuera su esposa durante toda su vida, al tener que dejar la casa donde vivió con don Raúl, J.B. Alberdi 1164 en Olivos, con sus heredados sutiles aires aristocráticos, escribe con aerosol rojo en una de las paredes de lo que era su biblioteca, dejando un mensaje a quienes la desalojaban, una síntesis de la vida de su compañero: “AQUI SE DEFENDIÓ A LA PATRIA”.

Martín Scalabrini Ortiz

martes, 31 de marzo de 2009

El Proyecto de creación de la Junta Nacional de Desarrollo Granario: Un paso al frente.

A principios del mes pasado, con el advenimiento del incremento de la conflictividad del campo con el Gobierno Nacional, incentivado principalmente por las cámaras patronales agropecuarias, apareció en los medios masivos de comunicación la noticia del supuesto estudio de la nacionalización del Comercio Exterior. Los resortes del sistema dominante actuaron de forma inmediata y el bombardeo mediático en contra de la propuesta fue escandaloso. El nivel de debate de la propuesta fue paupérrimo, centrando toda argumentación en la necesidad de hacer “caja” por parte del Estado, dadas las dificultades que podría estar atravesando durante este complicado año de crisis internacional y, además, electoral. La superficialidad del tema tratado por los medios masivos da una pauta de la pobreza de argumentos a la hora de discutir el rol del Estado en la economía nacional. Prácticamente todo se reduce a la recaudación que engrosaría la “caja”, como así se la denomina actualmente, con toda la carga semántica negativa que la oposición de derecha y los medios se encargaron de imprimirle. Sin embargo, vale la pena profundizar un poco más acerca de uno de los temas más importantes de la actualidad, a la luz de la crisis internacional: la intervención del Estado en la economía y su rol como control de la ambición sin límites del capital privado y, sobre todo, extranjero en nuestro país.
El proyecto tenía como base el que redactó el diputado Eduardo Macaluse del SI (Solidaridad e Igualdad) que propone la creación de una Junta Nacional de Desarrollo Granario, cuyos principales objetivos eran promover el desarrollo económico, social, ambiental y sustentable de la producción granaria, regular la compraventa de granos, asegurar la transparencia y equidad en las transacciones comerciales, evitar que se ejerzan monopolios u oligopolios, y controlar que no se produzca ningún abuso de posición dominante, proteger a los pequeños y medianos productores y las economías regionales, entre otros. Como se puede apreciar está lejos de ser una “nacionalización” del comercio exterior, ya que ésta implica la transacción de la totalidad del comercio exterior por parte del Estado. En el proyecto, la creación de la Junta es similar a meter una cuña entre los grandes exportadores de granos que actúan en el país entre los que se cuentan tres gigantes mundiales que concentran del 45 al 50 por ciento de los despachos al exterior de la cosecha argentina: Cargill, Bunge y Dreyfus. Salvando las diferencias que existen entre ambos mercados de compra-venta (uno es externo y otro interno) es similar a lo que logró el Gral. Enrique Mosconi con la construcción de la Refinería La Plata cuando en 1929 logró romper el monopolio del comercio interno de combustibles en la argentina, bajando el precio interno de manera considerable. Por lo tanto, uno de los grandes perjudicados con el proyecto son justamente las grandes compañías extranjeras exportadoras de granos. De esta manera, el Estado, a través de esta apropiación de la renta extraordinaria agropecuaria, generada principalmente por las ventajas naturales que posee nuestro país, con lo cual debería ser compartida por todos los argentinos, puede generar políticas de apoyo a los pequeños y medianos productores pagando un precio razonable por encima del que obtienen actualmente. Esto se daría porque se estaría eliminando la rentabilidad exorbitante que se llevan las exportadoras que forman el oligopolio que por esta característica tienen la facultad de imponer el precio en el mercado interno. La cuestión entonces es: ¿quién es el actor que define el precio interno y adónde va esa renta extraordinaria? La Sociedad Rural y los sectores dominantes de la derecha vernácula opinan que no hay mejor administrador que el capital privado, sin importar que sea extranjero o no, dado que de esta manera se estaría protegiendo la libertad de mercado y por ende la libertad de obtener abultadas ganancias para los sectores más concentrados, atando a los pequeños y medianos productores a las decisiones de aquellos. En este caso el precio lo define un oligopolio privado extranjero y la renta queda en sus manos con algún reparto entre sus socios locales más poderosos como la Sociedad Rural. La otra alternativa es que el Estado sea el que defina el precio en el mercado interno y, dada las características inherentes del Estado, los utilice para redistribuirlo pagando más y con los recursos obtenidos incentivar la producción granaria industrial con créditos blandos o con ayuda directa, promover el acceso a la alimentación para todos los argentinos y proteger a las economías regionales.
Algunos lo resumen en un problema de confianza. Confiar en el Estado o en el Capital Privado. Para dilucidar la cuestión no hay que ir demasiado atrás en el tiempo. Más exactamente la década del 90, período ícono de la confianza en el Capital Privado. Los resultados fueron desastrosos. Solo hace falta recordar la crisis del 2001 y el comportamiento de los bancos privados durante ese momento y obtendremos la respuesta (ver La Argentina Robada, Mario Cafiero y Javier Llorens, Editorial Macchi, 2002).
Asimismo, pueden asegurarse algunas afirmaciones. El Estado es esencialmente democrático, el capital privado no. La pregunta no es entonces como funcionaría más eficientemente el sistema, sino si se democratiza el instrumento en cuestión. Algunos pueden decir que el mercado es una forma de democratización. Esto podría ser así en el caso de un mercado competitivo con igualdad de oportunidades. Sin embargo, no es éste el caso, ni el de muchos otros, sobre todo en nuestro país. Son monopolios u oligopolios. También se dice que el Estado no es un buen representante de los intereses de la ciudadanía, que no tenemos un estado democrático. Esto es falso. Nuestro Estado no será la panacea de la democracia, pero tampoco es una dictadura. Esto no quita que podamos trabajar para hacer un Estado cada vez más democrático por medio de la participación popular y movilizaciones, dejando de ver el noticiero por la televisión y de vivir en “estado de interpretado”.

Martín Scalabrini Ortiz