Una mirada desde el Pensamiento Nacional a los problemas nacionales.

"Verás que todo es mentira,verás que nada es amor,que al mundo nada le importa...¡Yira!... ¡Yira!...Aunque te quiebre la vida,aunque te muerda un dolor,no esperes nunca una ayuda,ni una mano, ni un favor" (Enrique Santos Discépolo)

lunes, 31 de mayo de 2010

Bicentenario de la Revolución de Mayo

Este año se cumplen 200 años del suceso que dio comienzo a un proceso de autonomía que desembocaría seis años después con la independencia nacional y que demostraría que los americanos podían hacerse dueños de sus destinos. En estos últimos doscientos años nuestro país ha experimentado vaivenes, donde la Argentina siguió, por momentos, con errores y aciertos, el camino de la independencia, la autonomía y la emancipación, pero por otro lado, también siguió el camino de la dependencia, la entrega y la dominación. Estos caminos comenzaron a delinearse durante la misma Revolución de Mayo, cuando los revolucionarios tenían la opción de erigirse en próceres de nuestra independencia nacional o ser meros entregadores al comercio librecambista inglés. Raúl Scalabrini Ortiz, en la década de 1930, analiza lo que en su momento llamó “Las dos rutas de Mayo”, dando marco al proceso de conformación del primer gobierno patrio. Esta bifurcación estuvo personificada por dos protagonistas de aquellas épocas, Mariano Moreno y Bernardino Rivadavia. Uno, el nacionalismo revolucionario, proteccionista, americano y popular y el otro, el liberalismo antinacional, europeizante, localista y minoritario.
Los intentos de anexión política de Inglaterra, si bien fueron considerados desde mucho antes de la época de la Revolución, comenzaron a darse en 1806 y 1807, pero se encontraron con el denuedo criollo. Durante los juicios que se entablan contra Whitelocke, comandante de la segunda Invasión inglesa, el castigo no provenía del deshonor sufrido con la derrota por las armas ingleses, sino, en primer término de la pérdida de tan importantes mercados para colocar las manufacturas inglesas y proveerse de materia prima. La revolución industrial y el proteccionismo inglés habían provocado una oferta de productos manufacturados que debían ser ubicados en nuevos mercados. En contraprestación, los países receptores proveerían de materias primas, ante la falta de ellas, que no es otra cosa que la función de una colonia. La Revolución de Mayo abre a los ingleses la posibilidad de adueñarse de esos mercados vírgenes y convertir a los nuevos países en colonias económicas.

Bien conoce Mariano Moreno estas intenciones, disfrazadas en declaraciones a favor de la independencia de los países americanos, como lo hacía don George Canning, quien luego sería honrado por las clases dominantes con una estatua y una calle en la Ciudad de Buenos Aires. Los dos honores ya no existen, lo que demuestra que los pueblos aprenden de su historia. Es por ello que Mariano Moreno desconfía del capital extranjero, ese objeto elevado a deidad, en pos del progreso, durante muchos períodos de nuestra historia. Decía: “El extranjero no viene a nuestro país a trabajar en nuestro bien, sino a sacar cuantas ventajas pueda proporcionarse. Recibámoslo en buena hora, aprendamos las mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su industria y franqueémosle los frutos que la naturaleza nos reparte a manos llenas; pero miremos sus consejos con la mayor reserva y no incurramos en el error de aquellos pueblos inocentes que se dejaron envolver en cadenas, en medio del embelesamiento que les habían producido los chiches y coloridos abalorios”.

En su Plan de Operaciones desarrolla lo que debió ser el plan de gobierno seguido por los patriotas. Los amigos debían ser tratados benévola y tolerantemente, mientras que los enemigos sin contemplación. Tenía claro que en una Revolución no cabían las medias tintas. Consideraba que no era posible hacerla con medios exclusivamente persuasivos. El primer deber de una revolución es sostenerse a sí misma. Asimismo, desarrolla los lineamientos para una sociedad igualitaria y equitativa. Considera pernicioso la acumulación de la riqueza en pocas manos y que sirven de ruina a la sociedad civil. Propone, entonces, expropiar a “cinco mil o seis mil individuos para beneficiar a ochenta o cien mil habitantes”. La acumulación de riqueza por parte del Estado podría desarrollar “las artes, la agricultura, la navegación, etc. producirá en pocos años un continente laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesite para la conservación de sus habitantes, no hablando de aquellas manufacturas que, siendo como un vicio corrompido, son de un lujo excesivo e inútil, que deben evitarse principalmente porque son extranjeras”. Toda una definición ideológica y plan de gobierno.

Sin embargo, la historia nos cuenta que este camino se clausura. Que una de las dos rutas de Mayo queda ocluida con la caída de Moreno y su grupo en diciembre de 1810. El fuego de Moreno se apaga definitivamente en el barco que lo trasladaba a Inglaterra, en una misión creada para alejarlo del escenario público. La posibilidad de una autonomía americana terminó con él. La anarquía por él predicha consumió las energías vivas de la república. La intriga se enseñoreó del país. El egoísmo personal primó sobre los intereses generales. El comercio inglés había abatido ese inesperado obstáculo y tenía ya las puertas francas: él iba a marcar la otra ruta de la revolución de Mayo. La ruta por la que se frustraban todas las esperanzas que los pueblos habían puesto en la revolución. Mayo no iba a ser una liberación, iba a ser el comienzo de una sumisión. Las invasiones inglesas, dice V.F.López, y la revolución social de 1810 abrieron para nosotros la época en que comenzó esa revolución del trabajo personal y de la pobreza verdadera, separada de la riqueza de la vida social.

Martín Scalabrini Ortiz

sábado, 28 de noviembre de 2009

Malvinas: Una historia de olvido y ocultamiento

La guerra de Malvinas forma parte de una historia de la cual se habla de vez en cuando, aniversario mediante. Una historia de la cual nos han quedado tristes relatos, algunos avergonzados, otros demostrando orgullo en medio de la soledad. El uso de las palabras también ha sido marcado. Los grandes medios suelen hablar de "invasión" (Ej. Clarín, 22-08-2008, 12-08-2008 o La Nación, 2-04-2009, 1-04-2007, 24-03-2002) en lugar de "recuperación". Un territorio que es indudablemente argentino. Por historia, por legalidad, por coherencia. Los años transcurridos han dejado en el manto del olvido las historias de aquellos más de 600 compatriotas que dejaron su vida en las gélidas tierras y aguas de nuestro suelo. Casi la misma cantidad de compatriotas que decidieron dejar de existir después de las secuelas psicológicas que dejaron las imágenes de sangre e infierno vividas en aquellos días. La memoria colectiva es alimentada sólo por recuerdos individuales de aquellos que comportaron heroicamente para defender nuestro suelo. El recuerdo no significa reivindicar a quienes con esta acción pasaron a ser momentáneamente vivados en los balcones de la Casa de Gobierno, dejando de lado sus crímenes cometidos para implantar a sangre y fuego el comienzo de destrucción del Estado de bienestar con sus conquistas populares mediante el modelo neoliberal aún vigente. Sino más bien, rescatar figuras, entre tantas, como el aviador Teniente 1ro. Sánchez, quien formó parte de una escuadrilla de cuatro A-4B que el 8 de junio de 1982 atacó a los buques ingleses estacionados en Bahía Agradable inflinguiendo grandes daños. Los compañeros de Héctor Sánchez, el primer teniente Danilo Bolzán, el alférez Alfredo Vázquez y el teniente Juan Arrarás, fueron alcanzados por sendos misiles Sidewinder, de fabricación estadounidense, lanzados por los temibles Sea Harrier, a la vista del mismo Sánchez. Éste logró escapar sin antes tener que reabastecerse con un Hércules por impactos de la artillería antiaérea, sin ningún tipo de navegador (Omega o IFF), ni referencia geográfica, más allá del sol (Fuentes: Batallas de Malvinas, Pablo Camogli, Ed. Aguilar, 2007; La Guerra Inaudita, Rubén Oscar Moro, Ed. Edivérn, 2005). Esta historia contada por el mismo Héctor Sánchez para el canal de cable "History Channel", difícilmente se pueda encontrar en algún medio masivo nacional, ni siquiera en las fechas aniversario.
Otra afirmación, producto de la desinformación a través de programas cortos, noticieros y películas, es la creencia de que los oficiales de las fuerzas armadas enviaron a morir a los soldados permaneciendo en posiciones más alejadas y seguras de la zona del combate. Lejos de intentar reinvindicar a aquellos que participaron en grupos de tareas durante la Dictadura Militar cometiendo delitos de lesa humanidad, la realidad indica que el 10% de los muertos en Malvinas eran oficiales y el 40% suboficiales. En el Ejército, donde se cuenta con datos más precisos, murieron 1 oficial cada 48 oficiales movilizados, 1 suboficial cada 57, mientras que los soldados murieron en una proporción de uno cada 52. Es decir, que los oficiales murieron combatiendo junto a los soldados en una proporción similar, a pesar de que estos datos puedan costarle creer a la sociedad argentina.
Los veteranos de guerra de Malvinas sólo son reivindicados en contadas ocasiones. Para los soldados que participaron en los combates, la vuelta a casa significó la indiferencia, el desamparo y la desilusión. Las secuelas físicas y psicológicas se contaron por miles. La cantidad de muertos por suicidio supera la cantidad de muertos en combate terrestre. Esto es algo que la sociedad nunca pretendió ni pretende hacerse cargo, a pesar de que quienes lucharon en suelo malvinense fueron a defender el territorio nacional. Las políticas de los sucesivos gobiernos democráticos incentivaron esta situación. Es conocida la política de desmalvinización de Raúl Alfonsín durante su presidencia. El único momento en que pronunció "Héroes de Malvinas" fue para justificar su deflección frente a una multitud en Plaza de Mayo, produciendo posterioremente las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Durante la década infame del 90, junto con la enajenación del patrimonio nacional en manos de empresas extranjeras, la política sobre Malvinas no pasó más allá del intento de envío de los ositos de peluche por parte del ex-canciller Guido Di Tella para ganarse la simpatía de los "kelpers".
Malvinas sigue siendo un conflicto. Un conflicto de enormes proporciones. El ex Diputado Nacional Mario Cafiero ha realizado un estudio pormenorizado respecto de la importancia territorial y geoestratégica de la extensión marítima alrededor de las islas, no solamente las Malvinas, sino las Georgias y las Sandwich. Los ingleses han ampliado la autoproclamada Zona Económica Exclusiva a 200 millas y hasta 350 millas su plataforma continental, una superficie que abarca 3.500.000 km2. Para tener una idea, el territorio continental argentino tiene una superficie 2.780.400 km2. Inglaterra, además, tiene un reclamo en el sector antártico perteneciente a la Argentina, de aprox. 3 millones de km2. En una afirmación que puede ser sorprendente por la magnitud y por la falta de difusión local, en Ingaterra se informó que la empresa Desire creee que pueden haber hasta 3.000 millones de barriles económicamente recuperables en la cuenca Norte de Malvinas (Telegraph.co.uk, 10-Sep-2009). Esto significa, a un precio de U$S 75 por barril de petróleo, un total de 225.000 millones de dólares. La primera perforación comenzará en Febrero 2010, habiendo salido para esa tarea, la plataforma "Ocean Guardian" desde Escocia el 27 de noviembre. Sin embargo, Inglaterra estima que las reservas totales pueden llegar a 60.000 millones de barriles de petróleo, el valor de 27 veces la deuda externa argentina.
Por otra parte, Inglaterra ha logrado incorporar estos territorios a la nueva Constitución Europea que entra en vigencia el 1 de diciembre de 2009. Además, ha logrado que la Argentina retirara el caso Mavinas de la Asamblea General de las Naciones Unidas, relegándolo a un Comité de Descolonización de segunda línea.
Todas estas acciones, demuestran que para Inglaterra las Malvinas no eran unas islitas perdidas al otro lado del mundo, sino que significan un territorio geoestratégico de enormes proporciones. Creencia, la primera, que sí es aceptada por gran parte de nuestra dirigencia política y de nuestra sociedad.
El Gobierno actual tampoco ha dado muestras de interés en la recuperación de un territorio que nos pertenece históricamente. Es un tema del que se prefiere no hablar, como muchos otros temas.
Si en vistas del Bicentenario de Mayo no aprendemos a decir la palabra PATRIA, con las islas Malvinas incluidas, con orgullo, estaremos construyendo una celebración hipócrita y sin sentido. Tendrá sentido si aprendemos a defender los verdaderos intereses nacionales.

Martín Scalabrini Ortiz

domingo, 1 de noviembre de 2009

Siderurgia: ¿Sector estratégico?

La siderurgia forma parte de esencial de todo desarrollo industrial. Se trata de la transformación del mineral de hierro en objetos metálicos que forman parte sustancial de nuestra vida cotidiana. Las etapas de transformación son simples. Primero se realiza la fundición del mineral, es decir, el pasaje desde el estado sólido al estado líquido, y su separación del resto de los componentes con el que se encuentra en la naturaleza. Una vez fundido, se realizan agregados de otros componentes químicos (carbono, zinc, molibdeno, cobre) con el objeto de mejorar la resistencia, tenacidad, ductilidad, etc. del producto final. Por último, el material fundido vuelve a su estado sólido con otra forma. Por lo general, se trata de formas simples, de manera tal que éstas pueden formar parte de otros objetos. Por ejemplo, se obtienen planchas de acero (chapa) para que luego sean utilizadas en la fabricación de automóviles, electrodomésticos como heladeras, lavarropas, cocinas, etc, o tuberías para su utilización en la industria del petróleo, el gas, la petroquímica, etc., o perfiles para la construcción que se utilizan como piezas fundamentales en los edificios, casas, galpones, etc. Estos productos simples pueden alimentar las más variadas fábricas en la industria metalmecánica. La producción de esta industria pueden ser elementos simples o máquinas de alto valor agregado que terminan siendo bienes de capital de otras industrias o fábricas.
El valor estratégico para el desarrollo nacional de la fabricación siderúrgica es, entonces, indispensable. La historia nos muestra que en los inicios de nuestra patria, la producción metalmecánica se asociaba fuertemente con la defensa nacional. La primera fundición data del año 1812 y fue ubicada en el barrio porteño de San Telmo. Estaba bajo las órdenes del teniente coronel de Artillería Ángel Monasterio, un español que se puso al servicio de los patriotas, para la fabricación de cañones, siendo sus primeras producciones tres morteros de bronce (aleación de cobre y estaño) con los nombres de Tupac Amaru, Mangoré y El Monasterio (éste último se encuentra en la galería de entrada del Museo Histórico Nacional, ubicado en Defensa 1600, Capital).
La producción metalúrgica formó parte, entonces, de un lugar importante en las Guerras por nuestra Independencia. La gesta sanmartiniana nos entrega un nombre conocido: Fray Luis Beltrán. Beltrán tuvo a su cargo la fabricación de todo tipo de productos para la provisión del ejército de los Andes: fusiles, sables, cañones, herraduras, etc, fundiéndose todo lo que se podía fundir, desde candelabros hasta las campanas de las iglesias. Es difícil suponer que la campaña libertadora de San Martín hubiera tenido éxito sin el soporte de esta industria metalúrgica fundamental.
Décadas más tarde, el impulso generado en las guerras por la Independencia se vería disminuido con el paso de los años y las luchas civiles. Tal es así que durante la Guerra del Paraguay, el ejército liberal de Bartolomé Mitre juntos con los aliados de la oligarquía oriental y el Imperio del Brasil, que entrarían en territorio guaraní dejando la destrucción y un panorama desolador, derrumbarían los que eran los primeros altos hornos de Sudamérica, esgrimiendo como excusa que eran construcciones hechas por el “diablo”, condenando al atraso a uno de los países más desarrollados en ese entonces.
La actividad privada también participó del desarrollo metalúrgico. A modo de ejemplo, podemos mencionar el inicio de actividades en 1858 de la fundición denominada “Casa Amarilla”, ubicada en la Boca, donde se fabricaban placas de apoyo para los rieles ferroviarios.
Sin embargo, el mayor impulso a la industria siderúrgica nacional va a provenir del Estado argentino. Luego de un período de indefensión durante la década de 1930, producto de las políticas librecambistas que dejaban a la producción nacional desprotegidas frente a la competencia de los grandes productores internacionales, principalmente europeos, se desarrolla durante la década del cuarenta el Plan Siderúrgico, impulsada por el General Manuel N. Savio. Su labor comienza, mucho antes, con la creación de la Escuela Superior Técnica en 1930, cuyo objetivo principal era articular y jerarquizar los cursos de Ingenieros impartidos por el Colegio Militar y acercarlos a la realidad industrial del país. En 1939, Savio presenta el proyecto de lo que luego, en 1941 mediante la ley 12.709, sería la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM). Al año siguiente, dejaría plasmado su pensamiento en lo que sería la preparación del Plan Siderúrgico: “Política de la producción metalúrgica argentina” y “Bases para la industria del acero en la República Argentina”. En ellos se demuestra la intención de Savio de sacar al país de su situación exclusiva agrícola-ganadera "sacando el hierro de nuestros yacimientos y promoviendo su industrialización para una real y efectiva liberación nacional".
Durante los últimos cinco años de su vida, el Gral. Savio estuvo dedicado a la construcción y puesta en marcha de Altos Hornos Zapla y a la formulación del Plan Siderúrgico con la creación de la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (SOMISA). Éste es aprobado por unanimidad en el Congreso de la Nación como ley 12.987, promulgada por el Poder Ejecutivo el 21 de junio de 1947 con los siguientes objetivos: producir acero en el país utilizando minerales y combustibles argentinos y extranjeros, pero de manera de mantener activas las fuentes nacionales de minerales y combustibles, suministrar a la industria nacional de transformación y terminado acero de alta calidad “semiterminado”, fomentar la instalación de plantas de transformación y terminación de elementos de acero y asegurar la evolución y el ulterior afianzamiento de la industria siderúrgica argentina.
La ley determinaba que la empresa se constituiría con un capital inicial de U$S 100 millones, con un aporte de U$S 80 millones del Estado nacional y U$S 20 millones de capital privado. Este capital privado sería aportado por un listado de empresas del sector interesadas en la producción de productos semiterminados. En Asamblea, cada acción del Estado valía 10 veces más que la del privado, con lo que se aseguraba el control estatal de la empresa. Además, estaba prohibido el ingreso de capital extranjero y se limitaba a un 49% el total del capital privado. Esta limitación no sería necesaria aplicarla, ya que sería el Estado el que financara los aumentos de capital de la empresa.
El desarrollo de SOMISA fue parte de la vida nacional durante los años siguientes. No sólo por formar parte de uno de los indicadores de desarrollo nacional, sino por la capacidad de desarrollo tecnológico en conocimientos y maquinaria. El desarrollo que incitaba su presencia es incalculable, generando la creación de miles de PYMES proveedoras de la empresa. En paralelo, se desarrollaron las Escuelas técnicas para poder alimentar las necesidades de producción y desarrollo, dando a los trabajadores un futuro digno. Su reputación se extendía más allá de las fronteras de nuestro país. En el año 1975, llega a producir 182 kg/hab, siendo éste un indicador de desarrollo industrial (en los países industrilizados llegaban a 600 kg/hab). A partir de 1976, con la sangrienta dictadura militar, SOMISA es una víctima más de las políticas de desindustrialización que se ponen en práctica y continúan en el presente, alcanzando su nivel más bajo de producción en el 85/86.
Más tarde, todos los sueños del Gral. Savio se harían añicos con la implantación de las políticas neoliberales en el período menemista, siendo SOMISA una de las primeras bajas de la Reforma del Estado impulsada por el Consenso de Washington, pasando a formar parte de un entramado multinacional como papel complementario en la producción mundial de acero, dedicada a la exportación y al control monopólico del mercado interno a precios internacionales. Objetivos certeramente lejanos a una genuina producción nacional para un país autónomo e independiente. Pero ésa, es otra historia.

Martín Scalabrini Ortiz

domingo, 4 de octubre de 2009

Se apagó la voz de América Latina

Desde este humilde espacio queremos expresar nuestro más profundo pesar por la pérdida irreparable que ha sufrido la cultura popular con el fallecimiento de nuestra querida cantora Mercedes Sosa. La voz del pueblo se expresa de muchas maneras, una de ellas es la de los cantores comprometidos con los sentimientos populares. Como dice la canción: "Si se calla el cantor muere de espanto la esperanza, la luz y la alegría". Un poco de eso pasó esta mañana cuando nos enteramos que la Negra Sosa se había ido. Marca de una generación entera que luchaba por un mundo mejor, la canción no será lo mismo sin ella. Como no es el mismo el mundo sin los caídos. Su voz va a perdurar siempre al lado de los que siguen luchando. Su voz va a perdurar siempre al lado de los sin voz. Su voz va a perdurar siempre en los corazones y en los sentimientos de los nadies.

Martín Scalabrini Ortiz

sábado, 19 de septiembre de 2009

Nueva ley de servicios audiovisuales: Un avance

En momentos en que se estudiaba y consideraba la reforma de la Constitución del año 1853, y que luego converge en la nueva Constitución de 1949, Raúl Scalabrini Ortiz escribía lo que décadas más tarde se usaría para culminar con el debate en la Cámara de Diputados de la Nación sobre la nueva Ley de Medios Audiovisuales. La frase formaba parte de un trabajo llamado "La Ley Fundamental debe reformarse porque aherroja la libertad de acción del pueblo argentino" en donde resaltaba que la ley fundamental debía ser elástica para que no ahogue la eficacia posible de las generaciones posteriores y no distorsione su capacidad de acción, pero aclaraba que de ninguna manera auspiciaba con su opinión una legislación vagorosa, imprecisa o indeterminaba. "No olvidemos que aquello que no se legisla explicita y taxativamente a favor del débil, queda legislado implícitamente a favor del poderoso. No es el poderoso quien necesita amparo legal. Él tiene su ley en su propia fuerza".

La actual situación de la radiodifusión en nuestro país, es un escándalo. El Grupo Clarín, el grupo Uno y el Grupo Prisa poseen 360 licencias de transmisión audiovisual, 264 de las cuales son el primer Grupo mencionado. Una concentración de medios y de poder económico que es una cabal representación de las políticas neoliberales implantadas durante la Dictadura Militar y profundizada durante la década del 90 con el menemismo.
La campaña de desinformación que han llevado adelante los principales grupos periodístico-económicos es un escándalo que sólo puede compararse a lo ocurrido durante la "segunda década infame" menemista cuando desde los grandes medios de comunicación se silenciaron aquellas voces que se oponían a la entrega y al saqueo de nuestro patrimonio nacional. La patética posición de los empleados-periodistas que trabajan para esos grupos multimediáticos, que a todas voces y a los cuatro vientos se declaran independientes y que no dudan en generar noticias falsas, es una demostración cabal de la defensa a ultranza de los intereses dominantes. Estos grupos dominantes se comportan como los dueños de la información, cuando en realidad la información es un derecho de todos. Se comportan como los dueños de las licencias, cuando en realidad son concesiones. Algo similar a lo que ocurre con las empresas petroleras que se sienten dueñas de nuestros recursos naturales, manejando a diestra y siniestra los cuotas de producción, los números de las reservas y las exportaciones. Se han inventado incontables argumentos en contra de la nueva ley de servicios audiovisuales, entre ellas, que las licencias son derechos adquiridos, reforzando la idea de propiedad sobre la transmisión y la información. Comportándose como señores feudales, reyes o emperadores de la transmisión de contenidos.
También se esgrime la falta de tiempo para el debate, que en realidad no fue lo que podría haber sido gracias al apuro y pragmatismo oficialista, ignorando que hace años que se viene intentando colocar en la agenda pública este tema tan importante, como lo demuestra un trabajo de tesis de graduación de Pablo Schleifer del año 2007, entonces alumno de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA. La ley es el resultado de la convergencia de años de intentos de modificación de la ley por parte de organizaciones sociales, universidades, foros públicos, e incluso, partidos políticos.
El cinismo y la hipocrecía de la oposición conservadora, Unión-PRO, Coalición Cívica y peronismo disidente, son inconmensurables. La oposición oportunista por parte de la UCR es una traición a muchos de sus integrantes que participaron de sendos proyectos de modificación de la ley de la dictadura.
La ley con media sanción de la Cámara de Diputadas es una mejora sustancial de la ley vigente, tendiente a desmonopolizar y asegurar la pluralidad de las distintas voces de expresión. Permite la participación de actores que no podían o habían sido desplazados de participar en el sistema de transmisión de medios audiovisuales. Llamarla "ley K" es una afrenta a quienes participaron y lograron modificar sustancialmete el proyecto de ley enviado originalmente por el PEN, entre ellos el Partido Socialista, Solidaridad e Igualdad (SI) y Proyecto Sur. Como se puede apreciar en los enlaces anteriores, se introdujeron importantes modificaciones al proyecto original, entre ellas el bloqueo al ingreso de las telefónicas, cuya aparición no fue un desliz oficial sino una maniobra premeditada teniendo en cuenta que las telefónicas ya hace un año que poseen la tecnología ya instalada para ofrecer "triple-play" mediante protocolo IP. También se realizaron modificaciones referentes a la autoridad de aplicación mencionada en el art. 14, pasando a conformarse como un ente plural y federal, cambiando la cantidad y el origen de sus miembros.
La desaparición de puestos de trabajo es otra falacia que se esgrime en contra de la nueva ley. Cualquier profesional o trabajador especializado prefiere tener un abanico de posibilidades para conseguir trabajo antes que una sola. Como experiencia personal, puedo afirmar que es preferible tener distintas posibilidades de elegir entre diferentes empleadores que sólo uno que monopolice el mercado laboral. Es indudable que aquel que tenga la posición dominante decide quién trabaja y quién no, sin poder tener alternativas para poder elegir de acuerdo al mejor perfil de cada uno. Incluso el mercado de trabajo se hace más dinámico obligando a las empresas a tener que introducir mejoras laborales. Es conocido que si hay pocas empresas del mismo rubro, se ponen de acuerdo para no "robarse" gente y poder mantener los salarios acotados.
Desde este espacio saludamos la, aún mejorable, primera ley de medios de la democracia hecha por todos y para todos los argentinos.

Martín Scalabrini Ortiz

viernes, 28 de agosto de 2009

¿El fútbol interés público?

Cuando el fútbol, innegable generador de pasión de multitudes, se interpone en la vida cotidiana de los argentinos, se producen las más disímiles variantes del comportamiento humano: habilidad, compañerismo, amistad, emoción, arrojo, valentía, coraje, sacrificio, estrategia, táctica, cobardía, ira, impotencia, alegría, tristeza, soberbia, timidez, humildad, generosidad, desacuerdo, desacople, equilibrio, individualismo, injusticia, reconocimiento, bronca, perplejidad, asombro, ironía, fantasía, belleza, y se podría seguir...
Cualquiera que haya corrido alguna vez detrás de una pelota, conoce perfectamente lo que significan cada una de las palabras antes enumeradas. En nuestro país, como en muchos otros, el fútbol es un mundo aparte. Un mundo que vale la pena vivir y que está en cada uno de los rincones de nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro país. La camiseta y el sentido de pertenencia con un equipo declara una identidad determinada. Es la tarjeta de presentación y la ubicación dentro del entramado social que nos rodea. Cualquier conversación puede comenzar con un comentario futbolero y derivar en los más recónditos lugares del pensamiento humano. Existen mil historias para contar alrededor de una pelota de fútbol. Fontanarrosa era un genio en ese sentido. Quizás el mejor intérprete del sentimiento futbolero argentino.
La importancia de este deporte es un hecho comprobado. Los partidos de nuestra Selección Nacional en un Mundial logran niveles de atención inéditos. Nunca, en ninguna otra circunstancia, se conjugan tantas almas en pos de un mismo objetivo. Es posible, entonces, que el fútbol pueda ser considerado una actividad de interés público? Creemos que sí.'
Hasta hace poco, los abonados al fútbol codificado se eran aprox. 800.000. Eran los que podían pagar el sobreprecio de disfrutar de los mejores (o al menos más populares) partidos de la fecha, entre los que se contaban los de River y Boca, que juegan siempre los domingos. O casi siempre, porque los riverplatenses tuvimos que cambiar algunas veces al sábado. Supongo que por la magra campaña realizada. Aunque también por compromisos internacionales. Volviendo. Los que no podían pagar, a pesar de tener un paquete de servicio de televisión por cable, tenían que aceptar una excelente toma panorámica de la tribuna, con algunos primeros planos de los hinchas sufriendo, festejando o aburriéndose, e imaginar las jugadas, incentivado por el periodista-comentarista perteneciente a la misma empresa que transmitía el partido en directo y que hacía las veces de relator radial.
Por otra parte, quienes no contaban con el paquete codificado, podían esperar hasta la noche del domingo para poder ver un resumen de los partidos y los medidos comentarios de Enrique Macaya Márquez, un "prócer" del periodismo deportivo televisivo. Si uno era simpatizante de algún equipo popular había que tener paciencia. Los goles podían venir cercano a las 12 de la noche. Luego, esos goles (incluso los del sábado) quedaban liberados para ser transmitidos por el resto de los canales y noticieros. Aunque no tanto. Porque el Grupo Clarín (Canal 13 y TN) persigue a quienes tomen las imágenes televisivas para mostrarlas en sitios de reproducción compartida de videos, como por ej. youtube, con el argumento que forman parte de los derechos reservados de su transmisión convirtiendo una noticia en un bien de propiedad intelectual aunque no hayan sido ellos quienes la hayan generado. Con lo que estimamos que los goles también podían ser abarcados en esa categoría.
El negocio de la televisación del fútbol era millonario, como bien lo indica entre otros Victor Hugo Morales. Las ramificaciones comerciales que poseía TSC, la empresa que poseía los derechos de televisación, eran innumerables. Hemos podido apreciar de primera mano partidos del fútbol argentino hasta en Arabia Saudita. Es un error contar los ingresos por el fútbol sólo por publicidad o por el abono cobrado a los suscriptores. Cualquiera que haya caminado los pasillos de algún club de fútbol observa la cantidad de millones que se mueven, de lo cual una pequeña parte llegaba a los clubes. Entre ellos los más beneficiados eran River y Boca, con 25 millones e pesos cada uno. Luego, venían los otros grandes y el resto de los equipos. La diferencia entre el que recibía más y el que recibía menos eran de alrededor de 3,5 veces. Algo más equilibrado que lo que recibe el Real Madrid comparado con el Almería: 11 veces. Es un error medir el fútbol sólo en términos económicos. Es indescriptible la alegría que debe haber sentido quien por primera vez pudo ver en vivo y en directo un partido del club de sus amores. Y ver y gritar un gol al mismo tiempo que miraba el festejo de sus idolos favoritos. El entretenimiento es también parte integral de nuestra cultura. Y eso no se puede medir en términos puramente económicos. Como el resto de las expresiones culturales: el teatro, el cine, el arte, la música.
La medida que permite ver el fútbol en directo por televisión y beneficia a amplios sectores de la población es auspiciosa. Aunque no logre llegar a cada rincón del país, son muchos más que antes los que tienen la posibilidad de acceder a los partidos. Sin embargo, llamamos la atención acerca del marco en el que se llevó a cabo, tomando la decisión más por confrontación y antagonismo con el monopólico Grupo Clarín, que por genuinas convicciones ideológicas consecuentes con el interés de las mayorías. Este pragmatismo espasmódico conlleva alianzas entre el Gobierno y otros grupos monopólicos de otros sectores de la economía como el petróleo, el gas, la minería, la siderurgia, los ferrocarriles, las automotrices, etc.
Desde aquí se podrá acompañar y discutir esta iniciativa pero seguirá la lucha por la recuperación de los verdaderos sectores estratégicos de nuestra economía.

Martín Scalabrini Ortiz

lunes, 17 de agosto de 2009

¿Protección de la industria nacional?

Tal como adelantamos en este espacio, se adjudicó la ingeniería y construcción de la Unidad de CCR (Reforming con Regeneración Continua), que YPF va a instalar en el Complejo Industrial La Plata en reemplazo del Magnaforming existente y producción de BTX (Benceno, Tolueno y Xyleno), a la empresa brasileña Odebrecht. Esta empresa opera su propio país y en países vecinos y hace poco tuvo problemas con el Estado ecuatoriano al incurrir en fallas estructurales en la construcción de una presa hidroeléctrica en San Francisco, junto con las empresas Alstom y Va Tech. Es por ello que el Gobierno ecuatoriano inició reclamos por U$S 210 millones.
Odebrecht, como en esta y otras obras, viene acompañado con financiamiento del BNDES, el Banco de Desarrollo del Brasil, como otras tantas empresas brasileñas dentro del sector industrial y de construcción. A fines de junio de este año, este banco de desarrollo lanzó un programa de apoyo a la ingeniería con incentivos muy interesantes para las empresas brasileñas que encaren proyectos en Brasil y en el exterior. Uno de los incentivos implica el financiamiento de hasta un 100% en la compra de equipos brasileños. Por lo tanto, lo que podría ser una oportunidad para la fabricación de equipos nacionales argentinos como bienes de capital para esta nueva unidad en YPF, pasa a ser una excelente oportunidad para los fabricantes de equipos brasileños.
Esta inequidad es producida por el mantenimiento de las políticas neoliberales en la matriz productiva argentina (ver artículo de Martín Schorr, Revista Industrializar Argentina Nro. 9), habiendo sido borrados de un plumazo todo vestigio de apoyo estatal a la producción nacional. En contraposición, el que debería ser nuestro socio en el MERCOSUR y con quien se deberían desarrollar políticas de integración regional, posee instrumentos de incentivos para su propia producción nacional que la Argentina no posee. La creación de un Banco de Desarrollo Nacional es indispensable para intentar recomponer la producción nacional de bienes de capital. Con esta herramienta más una política decidida estratégica y nacional, y no por espasmos como el reciente beneficio para la producción en Tierra del Fuego, es posible pensar en recuperar la matriz productiva argentina. De otra forma, estaremos presenciando la continuación del modelo agroexportador rentístico-financiero implantado a sangre y fuego durante la dictadura militar, profundizado durante la década del 90 con el menemismo y continuado por la Alianza y el kirchnerismo.
Esta adjudicación por parte de una privatizada extranjera es sólo un ejemplo, de tantos que se pueden encontrar, para afirmar la hipótesis planteada.

Martín Scalabrini Ortiz